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martes, 3 de septiembre de 2013

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 31-37

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 31-37

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.
En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.»
Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre.» El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: «¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!»
Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.



stagduran
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lunes, 3 de junio de 2013

¡JESÚS, HIJO DE DAVID, TEN PIEDAD DE MI!




¡JESÚS, HIJO DE DAVID, TEN PIEDAD DE MI!

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!» Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten piedad de mí!»

Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.» Entonces llamaron al ciego y le dijeron: «¡Animo, levántate! El te llama.» Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él.
Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?»
El le respondió: «Maestro, que yo pueda ver.»
Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado.» En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.
Que importante es recordar este grito de súplica y desesperación de Bartimeo, para aplicarlo a nuestra vida; a veces pasamos por momentos difíciles de desesperación y los dejamos pasar sin gritar con fuerza estás palabras. Sabed, entonces, que habéis perdido la oportunidad de que el Señor os sane plena y totalmente.
A las personas que pasáis por momentos de angustia por la presencia de seres espirituales demoniacos que os quieren imponer su voluntad y anular la vuestra, gritad con fuerza y no temáis, que no estáis gritando al Señor, que lo que hacéis es suplicarle con desesperación. ¡Gritad! ¡Más fuerte! Que se enteren en la Luna: ¡JESÚS, HIJO DE DAVID, TEN PIEDAD DE MI!

domingo, 10 de febrero de 2013

PESCADOR DE HOMBRES

La fe en la palabra de Jesús y la pesca milagrosa.
La llamada de los primeros discípulos.
Lucas 5, 1-11

1 Estaba él a la orilla del lago Genesaret y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios, 2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes. 3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» 5 Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» 6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse. 7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
8 Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» 9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. 10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» 11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.

1 Estaba Él a la orilla del lago de Genesaret
Se encontraba cerca del agua, en el AT en la travesía del Mar Rojo El Señor libra a su pueblo del enemigo que los perseguía; Juan El Bautista llama a la conversión bautizando con agua y luego del Bautismo de Jesús, el hombre es nacido de nuevo del agua y del espíritu. El agua es necesaria para la vida, el elemento primordial y para tener Vida y Vida en abundancia se hace necesaria la conversión del hombre.
.... y la gente se agolpaba a su alrededor para oír la palabra de Dios,
Que gran poder de convocatoria tiene Jesucristo, no excluye a nadie, se hace necesario llevar la palabra de Dios a todos sin exclusión, la semilla hará su efecto cuando Dios lo crea conveniente.
Y se agolpaban, parece que como si nuestro Señor Jesucristo se sintiera en esos momentos agobiado por la muchedumbre, como necesitado de ayuda y busca la solución en lo que iba a ser su Iglesia.
Aun no había formado a sus discípulos y ya se palpa la necesidad.
2 cuando vio dos barcas que estaban a la orilla del lago.
Ahí estaban las barcas, a la orilla del lago. Ambas barcas eran propiedad de sus discípulos. La barca representa la Iglesia y el hecho de que estuvieran a la orilla del lago nos está indicando que para acceder a ella es necesario pasar a través del agua como veremos mas adelante.
Los pescadores habían bajado de ellas y estaban lavando las redes.
Las barcas se encontraban vacías y limpias y fuera de ellas lavaban las redes. Los trabajos en el interior de la barca habían finalizado y fuera preparaban las redes. Las barcas ya estaban dispuestas para ser ocupadas por Jesucristo.
Nuestro Señor, con su presencia, purifica a estos primeros discípulos que serán los primeros en constituir su Iglesia.
3 Subiendo a una de las barcas, que era de Simón, le rogó que se alejara un poco de tierra; y, sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.
Elige la barca de Pedro, no es una casualidad, nos va anticipando a quien dejará su Iglesia. Recordar que Pedro y estos primeros discípulos asistirán con Jesús a las Bodas de Caná donde tendrá lugar la conversión del agua en vino y que esos discípulos beberán del Vino Bueno por lo tanto el Espíritu Santo, muy en breve morara en ellos, ahora están fortalecidos con la presencia constante del Señor. Subió a su barca ocupándola con su sola presencia rogándole que se alejara un poco de tierra; es decir que se alejara del mundanal ruido, de las cosas mundanas y que se quedaran a cierta distancia de la tierra, la suficiente para no perder el contacto con las gentes pero poniendo agua de por medio; es decir que para acceder a su Iglesia, será a través del agua, nos está hablando del Bautismo. Y sentándose en la barca sobre el agua; es decir, con dominio, calmando emociones y tempestades enseñaba desde la barca de Pedro, desde su Iglesia, a la muchedumbre.
4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.» 
Cuando terminó su prédica llega el momento de recoger el fruto de su esfuerzo, le dice a Pedro, boga mar adentro, que el fruto procedente del agua es el que hay que izar a bordo, por lo tanto les dice "echad vuestras redes"
5 Simón le respondió: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.»
Pedro, el patrón de la barca, no sabe muy bien que está pasando, la noche anterior no había sido buena, el está, aun, pensando en peces, pero dice: Maestro, por tu palabra, echaré las redes. Esta salida de Pedro merecen el mas alto reconocimiento, su fe en el Maestro y en la Palabra de Dios le dispone a echar la redes.
6 Y, haciéndolo así, pescaron gran cantidad de peces, de modo que las redes amenazaban romperse.
La prédica de Jesucristo a través de su Palabra y desde su iglesia ha dado su fruto pues la pesca ha sido muy abundante.
7 Hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que vinieran en su ayuda. Vinieron, pues, y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían.
Tan abundante fue la pesca que llenaron la barca de Pedro y la de sus compañeros de la otra barca que, igualmente, tuvieron que hacerse a la mar, para cargarla totalmente.
Los peces representan a los cristianos, personas convertidas a Jesucristo, que es el Pez. Fueron tantos los convertidos por La Palabra de Jesús, bautizaron a tantos, que se vieron desbordados.
Recuerdo durante mi vida laboral que en cierta ocasión un compañero de trabajo de mayor edad, me hizo la siguiente pregunta: ¿Acaso tu, Antonio, no has tenido sueños en los que volabas? mi repuesta fue que si y ahí se quedó todo, no le di ninguna importancia tampoco recuerdo muy bien de lo que estábamos hablando y sin mas me fui a casa a comer ya que era la hora del medio día.
Terminado de comer tenía por costumbre antes de volver al trabajo, descansar un cuarto de hora tendido en una cama o diván, relajado.
Estando de esta forma, de repente recordé las palabras que me había dirigido este compañero sobre los sueños de volar y de inmediato me vi volando, salí de mi cuerpo y estaba volando como a ras de tierra, mi posición era la que tenía en la cama, boca arriba, donde mi cuerpo reposaba, y aunque estaba en esa posición veía con claridad por donde pasaba, era un prado verde con multitud de flores silvestres; de pronto tomo altura y bajo a la tierra poniéndome en posición de la oración del musulmán; es decir, arrodillado dando con la cabeza en el suelo, a continuación vuelvo a levantar el vuelo y veo que entro en el mar y ante mis ojos veo un pez de buen tamaño, un bello ejemplar.
La interpretación que hice en su día era que me estaban indicando cual era mi camino y que este era el camino de Jesús (el pez) desde la humildad (posición de oración del musulmán).
8 Al verlo, Simón Pedro cayó a las rodillas de Jesús, diciendo: «Aléjate de mí, Señor, que soy un hombre pecador.» 9 Pues el asombro se había apoderado de él y de cuantos con él estaban, a causa de los peces que habían pescado. 10 Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Esta pesca milagrosa que de donde no había nada se consigue  una pesca tan abundante llena de asombro y estupor a los presentes y es Pedro el que cayendo de rodillas exclama: Aléjate de mi, Señor, que soy un pobre pecador.
Jesús dijo a Simón: «No temas. Desde ahora serás pescador de hombres.» 11 Llevaron a tierra las barcas y, dejándolo todo, le siguieron.
Jesucristo ya le ha aclarado a Pedro lo que quiere de él, le ha hecho pescador de hombres y llevando las barcaza tierra, lo dejaron todo y le siguieron. 
En la persona de Pedro nos ha dejado dicho, también el Señor, lo que desea de nosotros los cristianos sin diferenciar si somos clérigos o laicos; es decir nos lo dice a todos.



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