lunes, 16 de marzo de 2015

¿Es correcto cremar o incinerar cadáveres? - ReL

¿Es correcto cremar o incinerar cadáveres? - ReL

¿Es correcto cremar o incinerar cadáveres?

 OBSERVACION

El presente estudio ha sido hecho en base a la doctrina y cánones de la Iglesia Católica, y no contiene ninguna información relacionada sobre el mismo tema por parte de otras iglesias, religiones o creencias.

PRESENTACION

La cremación o incineración consiste en reducir mediante el fuego un cadáver hasta convertirlo en cenizas. El cadáver, una vez privado del elemento espiritual, no puede considerarse ya una persona esencialmente inviolable en sus atributos, por lo que ningún motivo de carácter intrínseco podría evitar su incineración.

Puede afirmarse entonces que la cremación en sí misma no es contraria a ningún precepto, ni de ley natural ni de ley divina. En algunos casos incluso puede ser el modo conveniente de proceder, como en casos de epidemias, catástrofes, etc. Sin embargo se convierte en algo ilícito cuando es realizada como una afirmación de ateísmo, o como una forma de manifestar que no se cree en la inmortalidad espiritual o en la resurrección de la carne. En estos casos la incineración se hace ilícita por ser el modo de profesar públicamente una doctrina errónea y herética.

HISTORIA

En los países cristianos la cremación perdió aceptación entre las personas. El desaliento de la Iglesia Católica hacia la cremación provino de varias ideas: primero, que el cuerpo es como un instrumento a través del cual se reciben los sacramentos; es por sí mismo sacramental y debe ser considerado como objeto sacro; segundo, como parte esencial del ser humano se debe disponer de él de una manera honrosa y reverencial, y muchas prácticas tempranas eran visualizadas como paganas y como un insulto al cuerpo; tercero, como una imitación de la inhumación de Jesucristo el cuerpo de un cristiano debía ser sepultado; y cuarto, que constituía una negación de la resurrección del cuerpo. La cremación no estaba prohibida porque interfiriese definitivamente con la capacidad de Dios de resucitar el cuerpo; sin embargo, esto fue refutado inicialmente por Minicius Felix, en su diálogo Octavius.

La cremación no fue de facto prohibida en sí y por sí misma. Aún en Europa, dentro de la etapa Medieval, fue practicada bajo situaciones en la cuales había multitudes de cuerpos acumulados, tales como en una batalla, durante una peste o alguna hambruna, y en donde existiese un peligro latente de focos de esparcimiento de enfermedades a través de los cadáveres. Sin embargo, la inhumación o sepultura quedaron a ley, salvo en casos en que las circunstancias requirieran la cremación para bien público.

A principios de la Edad Media y aún tiempo después, pasado el siglo XVIII, racionalistas y clasicistas comenzaron a señalar a la cremación nuevamente como una negación de la resurrección y/o la vida después de la muerte, aunque el movimiento en pro de la cremación muy frecuentemente no tomase mucha atención en discernir sobre los asuntos teológicos acerca de la misma.

El sentimiento intrínseco de la Iglesia Católica contra la cremación vino a endurecerse al afrontar la asociación de ésta con las reglas de los enemigos profesos de Dios, lo cual vino a suavizarse hacia los años 60. La Iglesia Católica sigue prefiriendo la inhumación tradicional o la sepultura del cuerpo, pero la cremación ahora es libremente permitida en tanto no signifique un rechazo a la creencia en la resurrección del cuerpo.

Hasta 1997 las regulaciones litúrgicas católicas requerían que la cremación tuviese lugar después de la ceremonia funeraria religiosa, de ser posible de cuerpo presente, el cual debería recibir la bendición y ser sujeto de oración. Una vez que ésta hubiese concluido, el cuerpo podría ser cremado, y un segundo servicio religioso podía asistirse en el crematorio o en el momento de enterrar las cenizas como si se tratase del cuerpo en sí. Las regulaciones litúrgicas actuales permiten una misa con el contenedor de cenizas presente, pero se necesita autorización previa del obispo local si es necesario. La Iglesia mantiene los requerimientos específicos para la disposición reverente de las cenizas: normalmente éstas son sepultadas o enterradas en un contenedor apropiado, tal como una urna, pero no deben mantenerse en la casa de los familiares, aún cuando en algunos hogares católicos suele ser práctica habitual. Los cementerios católicos hoy en día reciben restos incinerados, los cuales son confinados en nichos especiales.

POSTURA DE LA IGLESIA CATOLICA

Hasta el 5 de julio de 1963 la disciplina canónica era severa en lo tocante a la cremación de los fieles fallecidos. Castigaba negando las exequias, es decir, la recomendación espiritual de la persona fallecida y la celebración de misas de cuerpo presente, así como de séptimo y trigésimo día, a aquellos que deseaban la cremación de su cadáver.

La actual ley de la Iglesia, a partir del Concilio Vaticano II, al tratar sobre las exequias eclesiásticas dice lo siguiente:

"La Iglesia aconseja vivamente que se conserve la piadosa costumbre de sepultar el cadáver de los difuntos; sin embargo, no prohíbe la cremación, a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana" (Código de Derecho Canónico, canon 1176-3).

La Conferencia Episcopal Italiana (CEI), publicará próximamente un código actualizado sobre los ritos fúnebres en el que aclarará la doctrina de la Iglesia sobre la cremación de difuntos y el destino de las cenizas. El manual será revisado y aprobado por la CEI en su próxima reunión del 9 de noviembre, que se realizará en Asís.

El documento dejará en claro, entre otras cosas, que la doctrina católica no se opone a la cremación de los muertos; pero sí es contraria ya sea a que las cenizas se conserven en urnas en las casas o a que sean esparcidas al viento, pues de esta forma se viola la obra de misericordia que obliga a los católicos a proporcionar santa sepultura a los difuntos.

La CEI recordará en el documento que la incineración fue aprobada en 1963 por el Papa Pablo VI, al considerar que es una práctica que no contradice la doctrina de la Iglesia sobre la resurrección, pues no afecta el alma del difunto ni impide a la omnipotencia de Dios reconstruir el cuerpo.

El Episcopado italiano, sin embargo, explica que es contraria a la devoción católica la norma que permite que las cenizas se puedan guardar en una urna en casa o ser esparcidas en el viento, la tierra o el agua. El documento explicará que el mantener las cenizas en casa no sólo acaba con el importante rito de acompañar al difunto hasta el camposanto, lo cual une a la comunidad de creyentes; sino que lo lógico es que las cenizas reposen en el cementerio, el lugar de los muertos, y no en la casa familiar, que es el lugar de los vivos.

Esparcir las cenizas, según los Obispos italianos, responde a un rito pagano, que supuestamente simboliza la unión del muerto con la gran alma de la madre tierra, y que se opone a la obligación cristiana, establecida por el mismo Señor Jesús, de dar sepultura a los difuntos.

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domingo, 15 de marzo de 2015

«Tengo la sensación de que mi Pontificado va a ser breve, cuatro o cinco años», confiesa Francisco - ReL

«Tengo la sensación de que mi Pontificado va a ser breve, cuatro o cinco años», confiesa Francisco - ReL

«Tengo la sensación de que mi Pontificado va a ser breve, cuatro o cinco años», confiesa Francisco

Le gusta ser Papa?; ¿le gusta estar en Santa Marta?; o ¿se siente solo? Son algunas de las preguntas que el Papa Francisco respondió – en concomitancia con el segundo aniversario de su elección como Sumo Pontífice – a la periodista y escritora mexicana Valentina Alazraki, corresponsal de Televisa. Se trató de una amena conversación en la que ambos se encontraban sentados ante un gran cuadro de la Virgen de Guadalupe. La entrevista fue realizada técnicamente por el Centro Televisivo Vaticano y Radio Vaticano.

-Papa Francisco, ante todo, un millón de gracias, aunque llevo muchos años aquí, es la primera vez que me siento frente a un Papa para hacer una entrevista formal.
-¡Qué miedo!

-Tengo mucho miedo. A Juan Pablo II me le escondía detrás de las plantas, me colaba por aquí, por allá, pero nunca hubo una, una digamos entrevista así, sentados, formal. Entonces, la verdad, sí me siento muy emocionada, pero sobre todo muy, muy, agradecida. Y lo primero que le voy a preguntar es lo que todos los mexicanos o muchos, o la gran mayoría de los mexicanos se preguntan: sabiendo Usted que, como México no hay dos, ¿cómo es posible que Usted no nos visite este año? Había mucha esperanza de que Usted viniera en septiembre…
-Yo pensaba hacerlo, porque quería entrar en los Estados Unidos por la frontera mexicana. Pero, si yo iba a Ciudad Juárez, por ejemplo, y entraba desde ahí, o a Morelia, y entraba desde ahí, se iba a armar un poco de barullo: ¡Cómo va ahí y no viene a ver a la Señora, a la Madre! Además, no se puede visitar México de a pedacitos. México requiere una semana. O sea que yo prometo un viaje a México como se lo merece y no a la apurada y de paso. Por eso decidí no entrar por México.

-Papa Francisco, Usted ha elegido esta sala donde aparte sé que tienen reuniones muy importantes, aquí deciden el futuro de su Iglesia, de la Iglesia. Y bajo la supervisión de la Morenita. ¿Qué representa para Usted la Virgen de Guadalupe?
-Bueno ahí tocó un tema que me llega mucho, ¿no?¿Cómo se define el momento histórico de México, cuando Ella visita México, y la herencia que deja, no? Dos veces en el campo Mompúa le dice a san Juan Diego Madre. Yo soy la Madre de Dios por quien se vive. Y después cuando él ahí, está un poco temeroso: ¿De qué tenés miedo? ¿No estoy acá yo que soy tu Madre? O sea es Madre.

»Después nosotros, le decimos Reina, Reinecita, él mismo le decía eso, Juan Diego, Emperatriz de América, pero Ella se define como Madre. En un momento en que América renacía. Y es la Madre que nos trae la Buena Noticia a México. Es una Madre que está esperando un chico. Y en ese momento trágico de la conquista, porque que ahí hubo de todo, Ella trae la Salvación. Muestra que trae un chico. Pero ¿cómo lo muestra? ¿Cómo se muestra, además de embarazada? Se muestra mestiza.

»Eso es toda una profecía, nuestro mestizaje americano. Una profecía de nuestra cultura. Por eso Ella traspasa los límites de México, y va mucho más allá y es la unidad del pueblo americano. Es la Madre. América no es huérfana. Tiene una Madre. Una Madre que nos trae a Jesús. O sea, la Salvación que es Cristo viene por una mujer y quiso Ella demostrarlo a través de su mestizaje que lo traía a México de una manera especial.

»Y elige un hijo de esa cultura para manifestarse. No elige un chico español, o un colonizador, o una señora coqueta, no, no. Un simple hombre, casado, humilde. Entonces para mí Ella es Madre. Es Madre mestiza y, me atrevo a decir, otra cosa. Es el principio de una cosa de la cual no hablamos mucho en América: que es el gatillaje de la santidad. O sea en la colonización americana, en la conquista americana hubo pecado "a rolete" [popular en Argentina = mucho, en cantidad].

»Se pecó mucho. Pero también hubo muchos santos. Santos que los tenemos sí, Santa Rosa de Lima, nos acordamos, el negrito San Martín de Porres, ahora voy a canonizar, cuando vaya a los Estados Unidos a este santo varón, que evangelizó la California, Junípero Serra, y que antes de ir a la misión de California, fue precisamente a Ella. A pedir la bendición, ¿no? O sea, Ella de alguna manera abrió la puerta a esa corriente de santidad. Los santos mexicanos, los santos americanos, son muchos.

»O sea para mí Ella es todo esto que le dije: es Madre, fuente de unidad cultural, puerta hacia la santidad, en medio de tanto pecado y de tanta injusticia, y tanta explotación y tanta muerte, es Madre, ¿no? Entonces eso es lo que yo siento cuando la veo.

-Papa Francisco, Usted en el avión volviendo de Filipinas dijo que le hubiera gustado entrar a los Estados Unidos por la frontera con México. Esa frontera tan, tan, significativa. Usted es hijo de emigrantes, sus papás eran italianos, viajaron a la Argentina, Usted trae en la sangre lo que es eso. ¿Cuál sería el sentido de su presencia ahí, en esa frontera?
-Gente no sólo de México sino de Centroamérica, de Guatemala, que cruza todo México, para buscar un futuro mejor. Hoy día la emigración es fruto del malestar en el sentido etimológico de la palabra, fruto del hambre, de buscar nuevas fronteras.

»Lo mismo sucede en África, con toda esa cruza mediterránea de gente que viene de países que están pasando momentos difíciles, sea por el hambre, sea por las guerras ¿no? Pero evidentemente que la migración, hoy día, está muy relacionada al hambre, a la falta de trabajo. A esta tiranía de un sistema económico que tiene al dios dinero en el centro y no a la persona ¿no?

»Y entonces se descarta gente. Entonces un país crea – sea de América, de África, de donde sea – crea una situación económica impuesta, por supuesto, que descarta gente, que va hacia otro lado a buscar trabajo, o comida, o bienestar ¿no? O sea la migración en este momento, es muy doloroso el problema migratorio en el mundo ¡eh! Porque hay varias fronteras migratorias ¿no?

»Me alegra que Europa esté revisando su política migratoria. Italia fue muy generosa y quiero decirlo ¿no? La síndico de Lampedusa se jugó entera y aun a costa de transformar esa isla, de tierra de turismo en tierra de hospitalidad ¿no? Con lo que supone no ganar plata ¿no? O sea, hay hechos heroicos ¿no? Pero ahora gracias a Dios veo que Europa está repensando la situación.

»Volviendo a la migración allí, esa zona, además es una zona de mucha lucha de problemas de narcotráfico ¿no?Es decir... los Estados Unidos me decían – no quiero tirar estadísticas que después me crean un problema diplomático – pero, me decían, y lo vi en una revista, creo que están entre los primeros consumidores de droga en el mundo y la frontera por la que entra la droga, la principal, es la mexicana. Entonces ahí también se sufre ¿no?

»Morelia, toda esa zona, es una zona de mucho sufrimiento donde también las organizaciones de traficantes de droga no se van con chiquitas ¿no?, es decir, saben hacer sus trabajos de muerte, ¿no?, son mensajeros de muerte, sea por la droga, o sea por "limpiar", entre comillas, a aquellos que se oponen a la droga, los 43 estudiantes, de alguna manera están pidiendo que, no digo venganza, justicia, y que se los recuerde.

»Y por eso salgo al encuentro quizás de una curiosidad: quise hacer Cardenal al Arzobispo de Morelia, porque está en la sartén. O sea un hombre que está en una zona muy caliente, y es un testimonio de hombre cristiano, de un gran sacerdote. Pero después sobre los cardenales podemos volver después. Se lo digo de paso.

-Usted como Papa latinoamericano, el primer Papa latinoamericano, ¿siente de alguna manera dentro de sí como una responsabilidad más, de ser la voz de todos estos millones de personas que, que se ven en esta situación de tener que salir de sus países, atravesar fronteras, muros, sea en América, en Asia, en Europa, donde sea?
-Sí. Ser la voz pero no de una manera programática. Me sale solo. Me sale por la misma vivencia nuestra latinoamericana ¿no?, y también por mi sangre migrante ¿no? O sea, mi papá, con mis abuelos, fueron a Argentina. Tenían un buen pasar acá, pero por razones políticas, la abuela estaba muy metida en la naciente Acción Católica y aunque nunca le hicieron tomar el aceite de ricino, pero ese era… entonces decidieron irse a buscar nuevos rumbos.

»Además tenían, los hermanos de mi abuelo, ya tenían una buena empresa en Entre Ríos, allá, pero ellos llegaron en el 29 y en el 32 la crisis los dejó en la calle. Sin nada. Y un cura les prestó 2.000 pesos, con lo cual compraron un almacén y mi papá, que era contador, hacía el reparto con la canasta. Esa gente que se ganó la vida, se rehízo la vida. Y volvieron a luchar por llevar adelante la familia. Eso a mí me dice mucho. Yo lo mamé en casa eso.

-De ahí le viene toda esta sensibilidad que tiene…
-Pienso que sí. Y sí. Además, en Argentina yo he visto situaciones difíciles. De pobreza y de marginalidad, incluso de drogadicción, que son las que me mueven estas cosas ¿no? Pero me salen naturales. No me salen ideológicamente. Por eso a veces soy un poco desprejuiciado y se me va la lengua, pero no importa…

-De eso hablaremos… Papa Francisco, Usted se refirió a los 43 estudiantes de Iguala. Fue un momento muy difícil para México, ha sido un luto grave para nuestro país. Recuerdo incluso ahora que estuvo aquí el cardenal de Morelia, Monseñor Suárez Inda, él decía que cuando hay una situación difícil todos somos culpables, todos de alguna manera somos responsables. La Iglesia no da soluciones políticas, técnicas, pero creo que sería necesario un mensaje de aliento para que México, por los recursos que tiene el pueblo, los valores que tiene el pueblo, pueda salir un poco adelante, pueda tener la esperanza, pueda pensar en la paz, en un futuro mejor.
- No es el primer momento difícil que está pasando México éste. O sea, engancho con la santidad ¿no? O sea, México pasó momentos de persecución religiosa, donde engendró mártires. Yo pienso que a México el diablo lo castiga con mucha bronca. Por esto. Creo que el diablo no le perdona a México, que Ella haya mostrado ahí a su Hijo. Interpretación mía.

»O sea, México es privilegiado en el martirio, por haber reconocido, defendido, su Madre. Y esto lo sabe Usted muy bien. Usted va a encontrar a mexicanos católicos, no católicos, ateos, pero todos guadalupanos. Es decir, todos se sienten hijos. Hijos de la que trajo al Salvador, al que destruyó al demonio. O sea lo de la santidad también está unido ahí. Yo creo que el diablo le pasó la boleta histórica a México ¿no? Y por eso todas estas cosas, usted ve que en la historia siempre ha aparecido focos de conflicto grave ¿no?

»¿Quién tiene la culpa? ¿El gobierno? Esa es la solución, la respuesta, más superficial. Siempre los gobiernos tienen la culpa. Sí, el gobierno. Todos tenemos de alguna manera la culpa o, al menos, el no hacernos cargo del sufrimiento. Hay gente que está bien y quizás la muerte de estos chicos no les llegó, les resbaló. Bueno a mí no me tocó, gracias a Dios que no me tocó.

»Pero la mayoría del pueblo mexicano es solidario. Y esa es una de las virtudes que tienen ustedes ¿no? Y creo que todos tienen que poner el hombro ahí, para resolver esto de alguna manera ¿no?

»Yo sé que es muy difícil denunciar a un narcotraficante. Porque le va la vida, es una especie de martirio ¿no? Es duro, pero creo que todos en situaciones así, sea en México o no en México, tenemos que poner el hombro. O sea el echarle la culpa a un solo sector, a una sola persona, a un solo grupo, es infantil.

-Papa Francisco, Usted envió un correo privado a un amigo de Argentina expresándole su preocupación acerca de la creciente difusión del narcotráfico en su propio país. Y utilizó el término "tratemos de evitar la mexicanización"… Es normal, ese término digamos ha sido tomado, ha herido susceptibilidades, sensibilidades. El Gobierno de México pensó que se trataba de una estigmatización del país, o no reconocer los esfuerzos que está haciendo, o que intenta hacer. La verdad es, ¿qué pasó ahí? ¿Qué quiso decir Usted?
-Sí. El chico. Este chico es un dirigente, un hombre que ha trabajado por la justicia social y trabaja mucho, amigo mío, viene de las izquierdas, del trotskismo, viene de ahí. Es un hombre que encontró a Jesús y trabaja por la justicia social y él me cuenta. Me contaba allí cómo habían logrado descubrir algunas redes de narcotráfico, y eso, y que estaban luchando y que habían cerrado también una cadena de prostíbulos.

»Él trabaja mucho en lo que es esclavización de personas, o sea fábricas esclavas, con migrantes donde le sacan el pasaporte y lo tienen de esclavo ahí, prostitución, drogadicción, etc.

»Y entonces me dice "bueno esto queremos no llegar a la mexicanización de Argentina". Así me ponía, ¿no? Evidentemente que es un término, permítaseme la palabra, "técnico". No tiene nada que ver ya con la dignidad de México. Como cuando hablamos de la "balcanización", ni los serbios, ni los macedonios, ni los croatas se nos enojan. Ya se habla de "balcanizar" algo y se usa técnicamente y los medios de comunicación lo han usado muchas veces ¿no?

-Se usaba "colombización", por ejemplo.
-También ¿no? Así que yo contesté rezo, los acompaño, y ojalá no lleguemos a la mexicanización, técnicamente. Levantó pólvora, pero la mayoría, por las estadísticas que me llegaron, que hicieron algunos periodistas de allá, el noventa por ciento del pueblo mexicano no se sintió ofendido por eso. Lo cual me alegra. Para mí habría sido un gran dolor que se interpretara de esa manera ¿no? Mismo un gobierno después de haber preguntado aceptó las explicaciones. Estas que son las verdaderas ¿no? Y todo en paz. O sea eso no me cerró las puertas a México. Voy a ir a México.

-Papa Francisco, relacionada con esta pregunta, Usted sabemos que tiene una actividad digamos entre comillas, personal muy activa. Usted le llama por teléfono a las personas, escribe cartas personales, preciosas por cierto. Ante lo que sucedió Usted ha pensado decir a estas personas que, quizá, debían tener el sentido común que, si yo recibo una carta del Papa, yo no la publico. No ha pensado Usted que, porque Usted es el Papa, ya no es el Padre Jorge. ¿No ha pensado decirles "miren yo les llamo por teléfono, les escribo, pero, en fin, esto es privado"?
-Lo suelo hacer, normalmente. Pero a veces la gente no, no se aguanta.

-Le meten luego en problemas. Digo una cosa es la correspondencia privada…
-Este amigo mío me contestó pidiendo perdón, que me juraba y me re-juraba que nunca más iba a publicar…

-¿Sigue siendo su amigo?
-Y sí… Porque además él lo hizo como diciendo "hasta el Papa está luchando contra la droga, ¿no?". Es verdad que el hecho de tocar un tema tan delicado, no cierto, me puede dar consecuencias. Pero lo tengo que decir, a veces yo me he sentido usado por la política del país. Políticos argentinos que pedían audiencia…

»Sí, comprendo su pregunta y quiero contestar abiertamente, aunque me podría traer algún problema personal, en mí país. Pero simplemente cuento lo que ha pasado. Claro los argentinos cuando vieron un Papa argentino se olvidaron de todos los que estaban a favor o en contra del Papa argentino. Y los argentinos que no somos humildes, y que somos muy engreídos… ¿Usted sabe cómo se suicida un argentino?

-No…
-¿No? ¡Se sube arriba de su ego, y de ahí se tira abajo!

-Había oído muchos chistes pero este no…
-Somos muy… somos los campeones del mundo, después campeón San Lorenzo…

-Bueno, yo creo que es campeón el San Lorenzo por Usted. Le ha ido demasiado bien.
- Y nos agrandamos con facilidad realmente. Somos en eso muy, muy poco humildes, ¿no? Es decir, nos agrandamos con facilidad. La desmesura argentina, propia de nuestra manera de ser, un poco compadrita, pillada, somos los mejores de América, ese tipo de cosas ¿no cierto?

»Yo sé que mucha gente, sin quererlo, la mayoría, algunos queriéndolo, usan su venir acá o una carta mía o un llamado. Hay gente a la que yo llamo y nunca abre la boca. Y he llamado y nunca lo dijo ¿no? Enfermos, o que he mandado una carta y nunca la publicaron, otros sí ¿no cierto? Pero, si siento que yo debo hacer algo, lo hago y corro el riesgo. Y bueno, ¡qué va a ser!

-Volviendo ya a México. ¿Hay algo que le preocupa de México? Por ejemplo, las sectas, las sectas no es un problema sólo de México. Usted es latinoamericano, ha sido un protagonista de Aparecida, desgraciadamente en el sudeste de México hay ese problema, pero en muchos países de América Latina hemos visto cómo van avanzando, van ganando, ¿no? ¿Ahí qué ha pasado? ¿Ha fallado la Iglesia en algo? ¿Cómo se retoman a esas personas, ¿por qué? ¿Por qué dejaron a la Iglesia y se fueron hacia las sectas, ofrecen algo diferente, más concreto? ¿Usted cómo lo ve?
-Algo similar. Una cosa es que… los movimientos evangélicos, digo, después voy a distinguir entre sectas o no. Hablamos de todo el movimiento evangélico, sean secta o no. Lo que ofrecen, en general, es la "projimidad", la cercanía. Usted va un día al culto, y al domingo siguiente lo esperan en la puerta y le saben el nombre y lo saludan. Usted es persona.

»Nosotros, los católicos, muchas veces somos por ser multitudinarios, o sobre todo por un defecto muy grande que tenemos en América Latina, que es el clericalismo, ponemos distancia. El clericalismo en América Latina fue una de las trabas más grandes para el crecimiento del laicado. El laicado en América Latina solamente creció en la piedad popular. Ahí sí. Porque ahí es libre y el laico es creativo, y bueno, y tiene sus procesiones, sus cultos, pero organizativamente el laico no creció lo suficiente o no creció un poco por ese clericalismo que crea distancias. Entonces, volviendo a la pregunta, una de las cosas que en los movimientos evangélicos se provoca y crean es la cercanía. "¡Hola cómo te va, fulano!".

»Después hay una distinción entre movimientos evangélicos honestos, buenos, ¡eh! y movimiento sectario, ¿no? Por ejemplo hay propuestas religiosas que no son cristianas, no son cristianas, los mismos evangélicos no las quieren ver. Y ellos… Y hay sectas, algunas vienen de la teología de la prosperidad, ¿no es cierto? "Bueno, si vos venís, y que si yo… te va a ir bien", y qué se yo. Yo recuerdo una en Buenos Aires, que no fui yo, pero les pedí a unos amigos que fueran a ver qué sucedía, en una liturgia penitencial ¿no?

»Bueno, un libre y fervoroso discurso, una homilía fervorosa sobre el pecado y que Dios perdona y realmente una cosa bien hecha, y dicen "bueno ahora cada uno piense en sus pecados y bueno, vos que hiciste esto, y va recorriendo los mandamientos, y bueno, pedí perdón y para esto, tenés que dar una limosna de tanto". Estoy simplificando, ¿no? Bueno evidentemente que los evangélicos rechazan todo esto. Los evangélicos serios, ¿no?

»Después este fenómeno de usar lo religioso como comercio. Y bueno como en el caso de que uno hace un cursito por ahí y se abre un culto, ¿no? Pero yo distinguiría ¿no? No metería en la misma bolsa ¿no? O sea hay grupos que se dicen evangélicos y no son ni cristianos, y tanto evangélicos como nosotros los reconocemos así. De esto he hablado mucho una vez con un gran amigo mío, con quien compartí una cátedra de teología. Con esto hablé mucho con un gran amigo mío luterano, profesor de la Facultad de Teología luterana, sueco él, el pastor Anders Root, murió hace tres años, ya en Suecia, había vuelto ya a Suecia, con quien compartimos la Cátedra de Teología Espiritual.

»Yo lo invité cuando enseñaba en una Facultad católica Teología Espiritual. Hablábamos mucho. Éramos muy amigos. Y él hizo una tesis, tesis de habilitación, no de doctorado, sino de habilitación. La hizo sobre un movimiento, sedicente evangélico, pero que no es cristiano en el fondo y prueba por qué no es cristiano. Sé que en esto con los evangélicos, no sólo las Iglesias históricas, sino con los movimientos evangélicos, estamos de acuerdo en que hay sectas que no son algunas ni cristianas y otras que son un cachivache; para decir una palabra nuestra.

»Además, quisiera también hacer una distinción entre una palabra equívoca, sobre una palabra equívoca, el pentecostalismo. Hay pentecostales que más bien se asimilan a estas, a estos grupos que en el fondo no son cristianos, y hay pentecostales que trabajan con nosotros y tenemos reuniones juntas con el movimiento de Renovación en el Espíritu, católico. O sea que la cosa es muy, hay que ir caso por caso o saber dividir. No podemos embolsar a todos, ¿no cierto? igual.

»Bueno vuelvo a la pregunta, ¿por qué? Y porque le dan esa cercanía, después el anuncio de la Palabra. A veces nuestras homilías…, me contaba un sacerdote romano que fue a visitar a sus padres que viven en un pueblo cerca de Roma. Y el papá le dijo un día: "Che, ¿sabés?, estoy contento porque con mis amigos encontramos una iglesia donde dicen misa sin homilía".

»Es decir, hay homilías que son un desastre. Sí. No sé si la mayoría, pero no llegan al corazón. Son clases de teología o son cosas abstractas, o largas. Por eso en la Evangelii gaudium dediqué a la homilía tanto. Bueno, en general los pastores evangélicos tienen una cercanía y llegan al corazón, y preparan bien la homilía ¿no? Creo que en eso nosotros nos tenemos que convertir.

»Obviamente que el concepto protestante de la homilía es mucho más fuerte que el católico. En el inicio, ¿no es cierto?, para Lutero la homilía era un sacramento casi. Para nosotros era, bueno, una disertación o una catequesis y se la reducía a catequesis. Gracias a Dios los católicos hemos encontrado ya la teología de la predicación, donde la homilía tiene parte, es como un sacramental. Hay algo que lo pone Dios. Y es algo muy serio ¿no?

»Entonces claro, distancia, clericalismo, homilías aburridas; los otros ofrecen cercanía, "trabajá", "movéte", integración en el trabajo, Palabra de Dios ardiente; y se van. Un fenómeno que se da no con las Iglesias o comunidades eclesiales más serias, evangélicas, sino con éstos que son un poquitito flojos o que no son cristianos, y algunos quedan a mitad de camino. Y se van de casa y después ya tampoco no vuelven, es un problema este muy latinoamericano.

»En Argentina trabajábamos mucho juntos con los pastores. En Buenos Aires yo me reunía con un grupo de pastores amigos, y rezábamos juntos y organizamos tres retiros espirituales para pastores y para sacerdotes juntos. De varios días. Y venía, y predicaba o sacerdote católico y un pastor.

»Predicó una vez el obispo, que ya murió, Gretsch, de Australia, y dos veces el Padre Cantalamessa, por parte católica. Y por la parte de ellos, pastores también prestigiosos. Y ahí estamos, pastores, pastoras, curas, rezando juntos, haciendo nuestro retiro espiritual. Tres veces lo hicimos. Eso nos ayudó mucho. A los que más o menos estamos en la línea más seria ¿no? Y también hicimos tres encuentros ya entre católicos y evangélicos, en el Luna Park, que tiene capacidad para un poquito más de siete mil personas. También un día entero ¿no? En tres años diversos.

»Y también invitábamos a algunos pastores de afuera, a algún cura de afuera, Cantalamessa una vez estuvo. Y eso nos ayudaba a trabajar juntos los que estábamos en la línea seria ¿no? Entonces, ve, la palabra "sectas" se va como diluyendo. Me detuve mucho en esto por justicia, para no hacer una injusticia. Hermanos evangélicos que trabajan bien.

-Papa Francisco tenemos la suerte de que esta entrevista cae en el segundo aniversario de su elección. De esa noche inolvidable cuando Usted nos sorprendió a todos con su "buonasera", "los Cardenales me han ido a pescar hasta el fin del mundo", y bueno, y ese gesto de pedir la bendición. A mí se me enchina todavía la piel del recuerdo, porque fue un momento muy fuerte. Muchos no le atinamos a que Usted sería el Papa, porque nos fuimos un poco, la verdad le digo, porque pues decían que después de la renuncia del Papa Benedicto querían un Papa joven, sabíamos que Usted lo del Vaticano no era, como le dije una vez en el avión, santo de su devoción, que no le gustaba tanto venir por acá, que venía lo mínimo posible, entonces, bueno, yo la verdad, pensé que a lo mejor Usted diría que no… A ver, ¿qué pasó ese día, cuando se dio cuenta Usted de que, ya el nombre era éste, y que Usted saldría como Papa?
-La cosa fue muy sencilla. Yo me vine con una valijita chica porque hice el cálculo, y dije el Papa no va nunca a asumir en Semana Santa. Por lo tanto yo me puedo venir tranquilamente y estar el Domingo de Ramos en Buenos Aires. Dejé preparada la homilía del Domingo de Ramos sobre mi escritorio y me vine con lo necesario para esos días, aunque pensaba que podía ser un cónclave muy corto ¿no? De todas maneras, me preparé hasta lo más posible por si fuera largo de tal manera que tenía el boleto de vuelta. Lo podía cambiar o adelantar ¿no? Pero tenía asegurado ese.

»Además no estaba en ninguna lista de papables, gracias a Dios, pero ni se me pasó por la cabeza. En esto quiero ser sincero para evitar cuentos y eso. En las apuestas de Londres creo que estaba en el número 42 o 46. Un conocido mío, por simpatía apostó, ¡y le fue muy bien!

»Pero le tengo que recordar que fue una monja mexicana la que tuvo una gran intuición. Porque Usted el sábado antes de la elección comió en casa de su amigo, el Cardenal Lozano Barragán, y la madre Estela le dijo: "Eminencia, si lo hacen Papa Usted nos invita a comer allá arriba, ¡eh! La madre Estela me dijo así.

»Bueno y así empezó el cónclave. Los periodistas decían que a lo más yo era un kingmaker que, bueno, un elector, un gran elector, que indicaría a alguno. Y estuve en paz. Empezó la primera votación, el martes a la noche, segunda el miércoles a la mañana, tercera el miércoles antes del almuerzo y. El fenómeno de las votaciones ahí en, siempre, no sólo en el cónclave, en estos grupos, es un fenómeno interesante.

»Hay candidatos ya, fuertes. Pero mucha gente que no sabe dónde dar el voto. Entonces elige seis, siete, que son los votos depósito. Entonces yo deposito el voto en Usted y cuando veo ya quien va se lo doy. O sea, son, es como una "provisoriedad". Eso es general en las votaciones de grupos grandes, no cierto. O sea sí, yo tenía algunos votos, pero depósito.

-¿Es cierto que en el cónclave anterior había tenido unos cuarenta? ¿Se puede decir?
-No.

-Eso dijeron.
-Sí, bueno, dijeron.

-Algún cardenal dijo... 
-Bueno, dejémoslo al cardenal. Aunque yo podría decirlo porque ahora yo tengo la autoridad para decirlo. Pero mejor. Dejémoslo que lo haya dicho el cardenal. Pero nada. Realmente, hasta ese mediodía, nada.

»Y después pasó algo, no sé. En el almuerzo, yo vi algún signo raro, pero. Me preguntan por la salud, esas cosas que… y ya cuando volvimos a la tarde, se cocinó el pastel ¿no? En dos votaciones se acabó todo ¿no? O sea que para mí también fue una sorpresa.

»¿Qué me pasó a mí? En la primera votación de la tarde cuando yo vi que ya eso ya podía ser irreversible, lo tenía al lado – y esto lo quiero contar porque hace a la amistad – al cardenal Hummes, que para mí es un grande. A la edad que tiene, es el Delegado de la Conferencia Episcopal para la Amazonia. Y va allá y se mete y va en barca y va, y va visitando las iglesias, y lo tenía al lado, y ya a la mitad de la primera votación de la tarde – hubo dos, porque hubo una segunda – cuando se vio la cosa, se me acercaba así, me decía: "No te preocupes, así obra el Espíritu Santo". Me causaba gracia.

»Después, en la segunda votación cuando se alcanzaron los dos tercios, siempre se aplaude ¿no? En todos los cónclaves aplauden. Y sí el escrutinio. Y él ahí sí me besó y me dijo: "No te olvides de los pobres". Y eso me empezó a dar vueltas en la cabeza y fue lo que provocó la elección del nombre, después, ¿no? Yo, mientras la votación, rezaba el Rosario, solía rezar los tres Rosarios diarios, tenía mucha paz. Yo diría que hasta inconsciencia.

»Lo mismo cuando se dio la cosa, y para mí ese fue un signo de que Dios quería eso. La paz. Hasta el día de hoy no la he perdido. Pero es algo de adentro, que, como un regalo ¿no? Y después, qué es lo que hice, no sé. Me hicieron parar. Me preguntaron si aceptaba. Dije que sí. No sé si me hicieron jurar algo, no me acuerdo.

»Estaba en paz. Fui, me cambié la sotana. Y salí y quise primero ir a saludar al cardenal Días, que estaba allá en su silla de ruedas, y después saludé a los cardenales. Después le pedí al Vicario de Roma y al cardenal Hummes, por amigo, que me acompañaran. ¡Cosa que no estaba prevista en el protocolo!

-Ahí empezaron sus problemas con el protocolo, creo.
-¿Qué sabía? Yo puse ahí a…

-Esa fue la primera de muchas.
-Y fuimos a rezar a la capilla Paulina, mientras el Cardenal Tauran anunciaba el nombre. Después salí y yo no sabía lo que iba a decir. Y bueno, de todo lo demás son testigos ustedes.

»Sentí profundamente que un ministro necesita la bendición de Dios, pero también la de su pueblo. No me atreví a decir que el pueblo me bendijera. Simplemente dije: "Pueblo, recen para que Dios, a través suyo, me bendiga". Pero me fue saliendo todo espontáneo.

»Igual lo de rezar por Benedicto. Decía, no, no sé, no preparé nada. Salió solo.

-¿Y le gusta ser Papa?
-¡No me disgusta!

-Porque uno se hubiera imaginado que no le hubiese gustado ser Papa.
-No, no. Una vez dada la cosa después se hace.

-¿Qué es lo que le gusta y qué lo que no le gusta tanto de ser Papa? ¿O le gusta todo?
-Sí, lo único que me gustaría es poder salir un día, sin que nadie me conociera, e irme a una pizzería a comer una pizza.

-¡Eso estaría muy bien!
-Voy a esto, no, esto lo digo como ejemplo. En Buenos Aires yo era muy callejero. Iba, venía por las parroquias, y claro cambiar de hábitos y estar… eso me cuesta un poquito, pero, no, no sé, se arregla, se habitúa. Se encuentra otra manera de callejear: el teléfono, el…

-Y lo de que no le gustaba tanto el Vaticano, eso no es ningún secreto. No le gustaba mucho venir. Y ahora que está desde hace dos años acá adentro, ¿le gusta un poco más o un poco menos?
-No. No sólo el Vaticano. Esto lo tengo que aclarar. Creo que mi gran penitencia son los viajes. A mí no me gusta viajar. Yo soy muy pegado al hábitat, es una neurosis. Una vez leí un libro muy lindo que se llama: Alégrese de ser neurótico.

»Entonces, uno tiene que descubrir las neurosis que tiene, cebarle mate todos los días, tratarla bien, para que no le haga daño ¿no?

»Y bueno una de mi, yo digo, de mis neurosis, o de mi modo de ser, es estar muy pegado al hábitat. O sea todo viaje, no me gusta. Y venía a Roma y por ahí no me gustaba, porque algún ambiente de chisme, y eso no, por eso venía y me iba enseguida ¿no? Si Benedicto asumió al mediodía, y a la tarde ya estaba arriba del avión ¿no? es decir.

»Y ahora no me disgusta. Acá hay gente muy buena. El hecho de vivir acá me ayuda mucho.

-¿Le gusta estar aquí en Santa Marta?
-Es simplemente porque hay gente. Yo allá solo, no hubiera soportado. No porque sea lujoso, como algunos dicen, no. No es lujoso. El apartamento no es lujoso. Es grande. Pero esa soledad no la hubiera tolerado. Venir aquí, comer en el comedor, donde está toda la gente, tener la Misa esa donde cuatro días a la semana viene gente de afuera, de las parroquias, me da un poquitito de holgura espiritual. Me gusta mucho eso.

-¿No se siente solo?
-No, no, no. En serio que no.

-Papa Francisco, hay algo que nos preocupa un poco. Porque ha habido varias ocasiones en los vuelos, que es donde nosotros tenemos la oportunidad de hablar con Usted, que Usted dice: "Bueno, en dos o tres años vuelvo a la Casa del Padre…"; luego viene alguien que está organizando una feria, un congreso, de aquí a cinco años, a diez. Y usted dice: "Bueno, le deseo lo mejor, pero yo no estará ahí". Cosas por el estilo. ¿Por qué tenemos la sensación de que Usted, por un lado, es como si tuviera prisa, en su forma de actuar?, y por otra, ¿por qué como que parecería como que viera su Pontificado a breve plazo? Su edad es su edad, pero quiero decir que con lo largo que se vive hoy, son pocos años, en realidad, no es relativo. ¿Por qué tiene esa sensación, por qué de repente nos dice estas cosas?
-Yo tengo la sensación que mi Pontificado va a ser breve. Cuatro o cinco años. No sé, o dos, tres. Bueno dos ya pasaron. Es como una sensación un poco vaga. Le digo, capaz que no. Por ahí es como la psicología del que juega y entonces cree que va a perder para no desilusionarse después. Y si gana está contento ¿no? No sé qué es. Pero tengo la sensación que el Señor me pone para una cosa breve, nomás y… Pero es una sensación. Por eso tengo siempre la posibilidad abierta ¿no?

-Y Usted nos ha dicho también que seguiría el ejemplo del Papa Benedicto, en caso de que se diera cuenta de que no… Eso cambia un poco la idea del Papado. Porque estábamos acostumbrados, antes de la época moderna, quiero decir, para nosotros el Papa era una Institución. Pues el Espíritu Santo… se creaba y, hasta la muerte ¿no?
-Bueno, hubo algunos cardenales en el pre cónclave, en las Congregaciones Generales, que se plantearon el problema teológico, muy interesante, muy rico ¿no? Yo creo que lo que hizo el Papa Benedicto fue abrir una puerta. Hace setenta años, no existían los Obispos eméritos. Y hoy tenemos mil cuatrocientos. O sea se llegó a la idea de que un hombre después de los 75, alrededor de esa edad, no puede llevar el peso de una Iglesia particular. En general. Creo que, lo que hizo Benedicto con mucha valentía fue abrir la puerta de los Papas eméritos.

»A Benedicto no hay que considerarlo como una excepción. Sino como una Institución. Por ahí sea el único en mucho tiempo, por ahí no sea el único. Pero es una puerta abierta institucional. Hoy día el Papa emérito no es una cosa rara, sino que se abrió la puerta, que pueda existir esto.

-Se podría pensar como en los Obispos, no sé, un Papa que renuncia a los 80 años. Que haya esa posibilidad.
-También. Se puede, pero a mí eso no me gusta mucho, ponerle edad. Porque creo que el Papado tiene algo de... de última instancia. Es una gracia especial. Para algunos teólogos el Papado es un Sacramento, es un Sacramento, los alemanes son muy creativos en todas estas cosas. Yo no creo eso, pero vamos... Quiere decir que hay algo especial. Entonces decir ´bueno, éste está a los 80´, crea una sensación de fin, de Pontificado que no haría bien. Previsible ¿no?

»Yo no soy de la idea de poner una edad, pero sí soy de la idea de lo que hizo Benedicto. Yo lo vi el otro día en el Consistorio. Estaba feliz, contento. Respetado por todo el mundo. Yo lo voy a visitar. A veces le hablo por teléfono. Como dije, es como tener al abuelo sabio, en casa. Uno puede pedir consejo. Leal a muerte. La cosa de Benedicto, no sé si ustedes la recuerdan, cuando lo despedimos, el 28 de febrero, en la Sala Clementina, él dijo: "Entre ustedes está mi Sucesor, le prometo lealtad, fidelidad y obediencia". Y lo cumple. Hombre de Dios.

[la entrevista, con 16 preguntas más, sigue aquí ]



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El Papa Francisco anuncia que la Iglesia celebrará un gran Año Jubilar dedicado a la Misericordia - ReL

El Papa Francisco anuncia que la Iglesia celebrará un gran Año Jubilar dedicado a la Misericordia - ReL

El Papa Francisco anuncia que la Iglesia celebrará un gran Año Jubilar dedicado a la Misericordia

El Papa Francisco ha anunciado este viernes, 13 de marzo de 2015, en la Basílica de San Pedro, la celebración de un Año Santo extraordinario. Este Jubileo de la Misericordia comenzará el presente año con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, y concluirá el 20 de noviembre de 2016 con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.

El Santo Padre, al inicio del año, exclamó: "Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Este es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!"

El anuncio se ha realizado coincidiendo con el segundo aniversario de la elección del papa Francisco, durante la homilía de la celebración penitencial con la que el Santo Padre ha dado inicio a la 24 horas para el Señor, iniciativa propuesta por el Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización para promover en todo el mundo la apertura extraordinaria de las iglesias y favorecer la celebración del sacramento de la Reconciliación. El tema de este año ha sido tomado de la carta de San Pablo a los Efesios: "Dios rico en misericordia" (Ef 2,4).

La apertura del próximo Jubileo adquiere un significado especial ya que tendrá lugar en el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, ocurrida en 1965. Será por tanto un impulso para que la Iglesia continúe la obra iniciada con el Vaticano II, ha informado la Oficina de Prensa de la Santa Sede en un comunicado.

Durante el Jubileo las lecturas para los domingos del tiempo ordinario serán tomadas del Evangelio de Lucas, conocido como "el evangelista de la misericordia". Dante Alighieri lo definía "scriba mansuetudinis Christi", "narrador de la mansedumbre de Cristo". Son bien conocidas las parábolas de la misericordia presentes en este Evangelio: la oveja perdida, la moneda extraviada, el padre misericordioso.

El anuncio oficial y solemne del Año Santo tendrá lugar con la lectura y publicación junto a la Puerta Santa de la Bula, el Domingo de la Divina Misericordia, fiesta instituida por San Juan Pablo II que se celebra el domingo siguiente a la Pascua.

Antiguamente, para los hebreos el jubileo era un año declarado santo, que recurría cada 50 años, y durante el cual se debía restituir la igualdad a todos los hijos de Israel, ofreciendo nuevas posibilidades a las familias que habían perdido sus propiedades e incluso la libertad personal. A los ricos, en cambio, el año jubilar les recordaba que llegaría el tiempo en el que los esclavos israelitas, llegados a ser nuevamente iguales a ellos, podrían reivindicar sus derechos. "La justicia, según la ley de Israel, consistía sobre todo en la protección de los débiles (S. Juan Pablo II, Tertio Millennio Adveniente 13).

La Iglesia católica inició la tradición del Año Santo con el Papa Bonifacio VIII, en el año 1300. Este Pontífice previó la realización de un jubileo cada siglo. Desde el año 1475 – para permitir a cada generación vivir al menos un Año Santo – el jubileo ordinario comenzó a espaciarse al ritmo de cada 25 años. Un jubileo extraordinario, en cambio, se proclama con ocasión de un acontecimiento de particular importancia.

Los Años Santos ordinarios celebrados hasta hoy han sido 26. El último fue el Jubileo del año 2000. La costumbre de proclamar Años Santos extraordinarios se remonta al siglo XVI. Los últimos de ellos, celebrados el siglo pasado, fueron el de 1933, proclamado por Pío XI con motivo del XIX centenario de la Redención, y el de 1983, proclamado por Juan Pablo II por los 1950 años de la Redención.

La Iglesia católica ha dado al jubileo hebreo un significado más espiritual. Consiste en un perdón general, una indulgencia abierta a todos, y en la posibilidad de renovar la relación con Dios y con el prójimo. De este modo, el Año Santo es siempre una oportunidad para profundizar la fe y vivir con un compromiso renovado el testimonio cristiano.

Con el Jubileo de la Misericordia, el papa Francisco pone al centro de la atención el Dios misericordioso que invita a todos a volver hacia Él. El encuentro con Él inspira la virtud de la misericordia.

El rito inicial del jubileo es la apertura de la Puerta Santa. Se trata de una puerta que se abre solamente durante el Año Santo, mientas el resto de años permanece sellada. Tienen una Puerta Santa las cuatro basílicas mayores de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros y Santa María Mayor. El rito de la apertura expresa simbólicamente el concepto que, durante el tiempo jubilar, se ofrece a los fieles una "vía extraordinaria" hacia la salvación.

Luego de la apertura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, serán abiertas sucesivamente las puertas de las otras basílicas mayores.

La misericordia, tema de Francisco

La misericordia es un tema muy sentido por el papa Francisco quien ya como obispo había escogido como lema propio "Miserando atque eligendo". Se trata de una cita tomada de las homilías de san Beda el Venerable, el cual, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe: "Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me" (Vio Jesús a un publicano, y como le miró con sentimiento de amor y le eligió, le dijo: Sígueme). Esta homilía es un homenaje a la misericordia divina. Una traducción del lema podría ser: "Con ojos de misericordia".

En el primer Ángelus después de su elección, el Santo Padre decía que: "Al escuchar misericordia, esta palabra cambia todo. Es lo mejor que podemos escuchar: cambia el mundo. Un poco de misericordia hace al mundo menos frío y más justo. Necesitamos comprender bien esta misericordia de Dios, este Padre misericordioso que tiene tanta paciencia" (Ángelus del 17 de marzo de 2013).

También este año, en el Ángelus del 11 de enero, manifestó: "Estamos viviendo el tiempo de la misericordia. Este es el tiempo de la misericordia. Hay tanta necesidad hoy de misericordia, y es importante que los fieles laicos la vivan y la lleven a los diversos ambientes sociales. ¡Adelante!" Y en el mensaje para la Cuaresma del 2015, el Santo Padre escribe: "Cuánto deseo que los lugares en los que se manifiesta la Iglesia, en particular nuestras parroquias y nuestras comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia".

En el texto de la edición española de la exhortación apostólica Evangelii gaudium el término misericordia aparece 29 veces.

El papa Francisco ha confiado al Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización la organización del Jubileo de la Misericordia.

La homilía penitencial en San Pedro
El sacramento de la Reconciliación nos permite acercarnos con confianza al Padre para tener la certeza de su perdón. Él es verdaderamente rico en misericordia y la extiende con abundancia sobre quienes acuden a Él con corazón sincero. Lo ha recordado esta tarde el papa Francisco, que ha presidido una Liturgia Penitencial en la Basílica de San Pedro, unido a muchos cristianos que en todas las partes del mundo, "han acogido la invitación a vivir este momento como signo de la bondad del Señor". Esta tarde el Papa ha recordado a los fieles que Dios perdona todo, Dios perdona siempre. Nunca se asusta de nuestros pecados.

Durante su discurso, el Papa ha señalado que Dios no cesa nunca de mostrar la riqueza de su misericordia a lo largo de los siglos. "Ser tocados con ternura de su mano y plasmados por su gracia nos permite, por tanto, acercarnos al sacerdote sin temor por nuestras culpas, pero con la certeza de ser acogidos por él en el nombre de Dios, y comprendidos a pesar de nuestras miserias", ha recordado el Papa. Saliendo del confesionario --ha asegurado-- sentiremos su fuerza que dona de nuevo la vida y restituye el entusiasmo de la fe.

Haciendo referencia al pasaje del Evangelio leído anteriormente (Lc 7, 36-50), de la mujer pecadora en la casa del fariseo, el Papa ha hecho referencia a dos palabras concretas: amor y juicio.

"Está el amor de la mujer pecadora que se humilla delante del Señor, pero antes aún está el amor misericordioso de Jesús por ella, que la empuja a acercarse", ha indicado. Cada gesto de esta mujer --ha explicado el Santo Padre-- habla de amor y expresa su deseo de tener una certeza inquebrantable en su vida: la de haber sido perdonada. Y es Jesús quien da esta certeza a la mujer: "acogiéndola le demuestra el amor de Dios por ella". De este modo, el Pontífice ha señalado que el amor y el perdón son simultáneos. Para ella, "no habrá ningún juicio sino el que viene de Dios, y este es el juicio de la misericordia". "El protagonista de este encuentro es ciertamente el amor que va más allá de la justicia", ha indicado el Papa.

Por otro lado está el ejemplo de Simón el fariseo, que "no consigue encontrar el camino del amor". "En sus pensamientos invoca solo la justicia y haciendo eso se equivoca", ha advertido. Así, Francisco ha explicado que "la llamada de Jesús empuja a cada uno de nosotros a no pararnos nunca en la superficie de las cosas, sobre todo cuando estamos delante de una persona". Estamos llamados --ha añadido-- a mirar más allá, a centrarnos en el corazón para ver de cuánta generosidad es capaz. El Santo Padre ha afirmado que "nadie puede ser excluido de la misericordia de Dios, todos conocen el camino para acceder a ella y la Iglesia es la casa que acoge a todos y no rechaza a nadie". Sus puertas, ha proseguido el Papa, permanecen abiertas, "para que los que son tocados por la gracia puedan encontrar la certeza del perdón".

Asimismo, Francisco ha afirmado que cuanto más grande es el pecado, mayor debe ser el amor que la Iglesia expresa hacia aquellos que se convierten.

El Papa ha explicado al finalizar su discurso que ha pensado a menudo cómo la Iglesia pueda hacer más evidente su misión de ser testimonio de la misericordia. Por eso, Francisco ha anunciado un Jubileo extraordinario que tendrá su centro en la misericordia de Dios, "un Año Santo de la Misericordia". Estoy seguro --ha observado el Santo Padre-- que toda la Iglesia podrá encontrar en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a dar consolación a cada hombre y cada mujer de nuestro tiempo.

Como ya hizo el año pasado en esta misma celebración penitencial, el Santo Padre se ha acercado a un confesionario antes de ser él el que cofesara a algunos fieles.

Durante la celebración, los fieles presentes en la Basílica han podido acercarse a los confesionarios para recibir el sacramento de la reconciliación.


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¿Encontraron la casa de María, Jesús y José en Nazaret? Al menos, parece una casa del siglo I - ReL

¿Encontraron la casa de María, Jesús y José en Nazaret? Al menos, parece una casa del siglo I - ReL

¿Encontraron la casa de María, Jesús y José en Nazaret? Al menos, parece una casa del siglo I

 El arqueólogo inglés Ken Dark, de la Universidad de Reading, después de una carrera dedicado a la época romana en Inglaterra, ha trabajado en los últimos años en Nazaret y desde 2006 ha excavado a 100 metros de la basílica de la Anunciación, bajo el convento de la orden de las Hermanas de Nazaret, donde hay restos de una iglesia bizantina y, bajo ellos, de lo que considera que esuna casa judía del siglo I.

El arqueólogo apunta a una descripción del abad irlandés Adomnan que en un texto del año 670 describe como era la Nazareth de su era, la época bizantina, y explica que los peregrinos visitaban una casa que había sido la de Jesús, José y María, que estaba entre dos tumbas, una fuente y una iglesia. 



Mapa-esquema de Nazareth del libro de Adomnán del año 670

El equipo de Ken Dark, en un texto publicado en «Biblical Archaeology Review», da por localizadas todas esas estructuras y deduce que el templo bizantino bajo las Hermanas de Nazareth -parte de él ya descubierto en 1880- señalaba la antigua casa de la Sagrada Familia, al menos tal como lo consideraban los cristianos del siglo VII y probablemente de antes.

Hay otros hallazgos arqueológicos identificados como casas judías del siglo I cerca (una justo enfrente de la basílica de la Anunciación, que a su vez está construida sobre otra estructura arqueológica que tradicionalmente se ha considerado que fue la casa "de soltera" de la Virgen María).

¿Qué sentido tienen los titulares de varios medios de comunicación que anuncian en marzo de 2015 que se ha hallado "la casa en la que creció Jesús en Nazaret"? «No hay ninguna razón arqueológica para afirmar esto, aunque la identificación no debe descartarse», señala el arqueólogo inglés en su publicación. 



La casa excavada que Ken Dark señala como una casa judía del siglo I, con escaleras y muros altos; es una vivienda, no una estructura agrícola menor

Sí está seguro de poder señalar la casa judía bajo el convento, incluso con los huecos de puertas y ventanas. Después, afirma, se usó como cementerio, cisterna de agua y finalmente se construyó el templo bizantino para marcar el lugar considerado sagrado. Incluso los cruzados, siglos después, venerarían sus muros.

«La estructura incluye una serie de habitaciones, uno de ellas tiene una altura considerable, otra de las habitaciones tenía una escalera ascendente junto a una de sus paredes», destaca el experto en su artículo. También asegura contar conollas de cocina o vasos de piedra caliza, muy usados por los judíos del siglo I. 

La corriente atea de que "Nazaret no existió"
Si se confirman estos hallazgos que demuestran que se trata de una casa habitada en el siglo I por judíos, se refutaría definitivamente la corriente (hoy por hoy absolutamenteminoritaria y casi exclusivamente formada por ateos militantes y escritores aficionados, no arqueólogos) que dice que Nazaret no existía en el siglo I... postura conveniente para los que defienden que tampoco existió nunca un "Jesús de Nazaret".



Una de las tumbas de estilo judío antiguo encontradas en Nazaret

Los defensores de esta postura (un exponente es la web nazarethmyth.info, cuyo autor se queja de que no le publican en revistas arqueológicas serias y habla de escandalosas conspiraciones) aseguran que las "casas de Nazaret" no son casas: las paredes, aseguran, son de huertos y estructuras agrícolas; las cisternas no son para baños rituales judíos, sino para uso agrícola, añaden. Y las tumbas no son posteriores a la época habitada, sino que no hubo época habitada, precisamente porque un judío no puede vivir -por pureza ritual- tan cerca de tumbas. Esta hipótesis asegura que la zona fue usada por judíos para enterrar y cultivar, nunca para vivir, que nunca hubo una Nazaret judía en la primera mitad del siglo. Pero si Ken Dark tiene restos de vasos y vajillas judías del siglo I, queda demostrado el uso doméstico y refutada esta postura.




Una Nazaret grande, una Séforis menos necesaria
Ken Dark sospecha además que Nazareth debía ser bastante más grande de lo que se pensaba, y también bastante más judía. La cercanía de la ciudad helenística de Séforis, habitada por paganos, ha hecho pensar a muchos que José y Jesús pudieron vivir en Nazareth pero trabajar en Séforis como constructores (la palabra "tekton" aplicada a José en el evangelio se refiere más a un técnico de la construcción que a un carpintero de muebles). Pero si Nazareth era grande y poblada, puede que no se vieran en esa necesidad y que se centraran en trabajar entre sus compatriotas judíos, sin tratarse con paganos, considerados impuros por sus coetáneos.

(Publicado originariamente en CariFilii.es)


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sábado, 14 de marzo de 2015

Informe sobre el aceite de oliva

Me acaban de pasar esto:

Dra Mª Gabriela Canto Diez,
Jefe de Estudios del H. U. Infanta Leonor
Jefe de la Unidad de Alergología
HOSPITAL UNIVERSITARIO INFANTA LEONOR

Se ruega:
¡¡MÁXIMA DIFUSIÓN!! A todos vuestros contactos
Listado de los aceites de oliva testados por la OCU

Asegúrese de que consume siempre "ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA"
Los que llaman "lampantes" son industriales, o sea, no comestibles. Estamos vivos de milagro.
Once de las 40 marcas analizadas engañan al consumidor con el etiquetado y dos de ellas, además, no son aptas para el consumo.

OLEOESTEPA D.O.: Estepa Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
YBARRA: Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
HACENDADO (Mercadona): Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
LA ESPAÑOLA: Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
DINTEL: Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
EL CORTE INGLÉS: Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
CARBONELL: Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
DIA: Virgen Extra / Valoración: Buena calidad
DÍA: Frutado Virgen Extra / Valoración: Calidad media
LA ESPAÑOLA: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
SEÑORÍO DE SEGURA: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
AUCHAN (Alcampo): Virgen Extra / Valoración: Calidad media
CARREFOUR: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
OLIVAR DE SEGURA: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
KOIPE: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
BORGES: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
CARBONELL: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
SÚPER (El Árbol): Virgen Extra / Valoración: Calidad media
CARREFOUR: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
HOJIBLANCA: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
SUPERSOL: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
AUCHAN (Alcampo): Virgen Extra / Valoración: Calidad media
CORDOLIVA Frutado: Virgen Extra / Valoración: Calidad media
EROSKI: Virgen / Valoración: No recomendado
HOJIBLANCA: Virgen / Valoración: No recomendado
COOSUR: Virgen / Valoración: No recomendado
YBARRA: Virgen / Valoración: No recomendado
CONSUM: Virgen / Valoración: No recomendado
ARTEOLIVA: Virgen / Valoración: No recomendado
CONDIS: Virgen / Valoración: No recomendado
OLI SONE (Lidl): Virgen / Valoración: No recomendado
ALIADA (El Corte Inglés): Virgen / Valoración: No recomendado
MAEVA: Lampante 2,9 / Valoración: No apto para el consumo
MAR DE OLIVOS: Virgen / Valoración: Calidad media
CARREFOUR: Virgen / Valoración: Calidad media
CORDOLIVA: Tradicional Virgen / valoración: Calidad media
AUCHAN Pulgar (Alcampo): Virgen / Valoración: Calidad media
SABOR Y ORIGEN (M): Virgen / Valoración: No recomendado
OLILÁN: Lampante / Valoración: No apto para el consumo

Fraude en 11 marcas de aceite de oliva que se venden como "Virgen extra"

La OCU ha denunciado que nueve marcas que se venden como "virgen extra" no sólo no son "virgen"sino que su uso no está recomendado y las otras dos marcas ni siquieras son aptas para el consumo.
Así, tras analizar 40 marcas de aceite (34 de aceite de oliva virgen extra y 6 de aceite de oliva virgen) ha determinado que nueve de ellas:Eroski, Hojiblanca, Coosur, Ybarra, Consum, Arteoliva, Condis, Olisone y Aliada, no son recomendados y dos: MAEVA y OLILÁN no son aptas para el consumo.

Es una informacion
de las asociaciones de consumidores. Pásalo.


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lunes, 9 de marzo de 2015

El Evangelio

El Evangelio



Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»Jesús le contesta:«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo".El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo!"Págame lo que me debes".El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré"Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano»Palabra del Señor.



Descarga la App Cuaresma Pascua 2015 en la App Store:

https://itunes.apple.com/us/app/cuaresma-pascua-2015/id966956809?l=es&ls=1&mt=8

o en Google Play:

https://play.google.com/store/apps/details?id=pascua.semanasanta.cuaresma


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domingo, 8 de marzo de 2015

La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida - ReL

La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida - ReL

La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida

Reflexiones sobre la "Evangelii gaudium" del papa Francisco

Me gustaría aprovechar la ausencia del Santo Padre, en esta primera meditación de Cuaresma, para proponer una reflexión sobre su Exhortación apostólica Evangelii gaudiun, que no me habría atrevido a hacer en su presencia. No se tratará, por supuesto, de un comentario sistemático, sino sólo de reflexionar juntos y asumir algunos de sus puntos clave.

1. El encuentro personal con Jesús de Nazaret

Escrita al concluir el Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización, la exhortación presenta tres polos de interés que se entrelazan entre sí: el sujeto, el objeto y el método de la evangelización: quién debe evangelizar, qué se debe evangelizar, cómo se debe evangelizar. Sobre el sujeto evangelizador, el Papa dice que se compone de todos los bautizados:

"En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus acciones. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautizados" (n. 120).

Esta afirmación no es nueva. La había expresado el beato Pablo VI en la Evangelii nuntiandi, San Juan Pablo II en la Christifideles laici; Benedicto XVI había insistido sobre el papel especial reservado en ella para la familia 1. Incluso antes de esto, la llamada universal a evangelizar había sido proclamada por el decreto Apostolicam actuasitatem del Concilio Vaticano II. Una vez he escuchado a un laico americano comenzar así una intervención evangelizadora: "Dos mil quinientos obispos, reunidos en el Vaticano, me han escrito para que venga a anunciaros el Evangelio". Todos, por supuesto, tenían curiosidad por saber quién era este hombre. Y entonces él, que también era un hombre lleno de humor, explicó que los dos mil quinientos obispos eran los que estaban reunidos en el Vaticano para el Concilio Vaticano II y habían escrito el documento sobre el apostolado de los laicos. Él tenía toda la razón: ese documento no estaba dirigida a todos y nadie; estaba dirigido a todos los bautizados, y él lo tomó con razón como dirigido personalmente a él.

No es, por lo tanto, en este punto donde se tiene que buscar la novedad de la EG del papa Francisco. Él no hace más que reiterar lo que sus predecesores habían inculcado en varias ocasiones. La novedad debe buscarse en otra parte, en el llamamiento que dirige a los lectores al comienzo de la carta, y que constituye, creo, el corazón de todo el documento:

"Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él" (EG, n. 3).

Esto quiere decir que el objetivo final de la evangelización no es la transmisión de una doctrina, sino el encuentro con una persona, Jesucristo. La posibilidad de un encuentro cara a cara depende del hecho de que Jesús, resucitado, está vivo y quiere caminar al lado de cada creyente, así como realmente andaba con los dos discípulos en el camino a Emaús; es más, como estaba en sus corazones cuando regresaban a Jerusalén, después de recibirlo en el pan partido.

En el lenguaje católico "el encuentro personal con Jesús" nunca ha sido un concepto muy familiar. En lugar de encuentro "personal", se prefería la idea del encuentro eclesial, que se lleva a cabo, es decir, a través de los sacramentos de la Iglesia. La expresión tenía, para nuestros oídos católicos, unas resonancias vagamente protestantes. El Papa no piensa evidentemente a un encuentro personal que sustituye al eclesial; sólo quiero decir que el encuentro eclesial debe ser también un encuentro libre, querido, espontáneo, no puramente nominal, legal o consuetudinario..

Para entender lo que significa tener un encuentro personal con Jesús, debemos echar un vistazo, por somero que sea, a la historia de la Iglesia. ¿Cómo se convertían en cristianos en los tres primeros siglos de la Iglesia? Con todas las diferencias de un individuo a otro y de un lugar a otro, esto ocurría después de una larga iniciación, el catecumenado, y era el resultado de una decisión personal, incluso también arriesgada por la posibilidad del martirio.

Las cosas cambiaron cuando el cristianismo se convirtió, inicialmente en una religión tolerada (edicto de Constantino en el 313) y después, en poco tiempo, en la religión favorecida, cuando no incluso la impuesta. A principios del siglo V, el emperador Teodosio II emitió una ley según la cual sólo los bautizados podían acceder a los cargos públicos. A esto se sumó el hecho de las invasiones bárbaras que en breve tiempo cambiaron por completo la disposición política y religiosa del imperio. Europa Occidental se convirtió en un conjunto de reinos bárbaros, con una población en algunos casos arriana, en la mayoría pagana.

En las regiones del antiguo imperio (sobre todo en oriente y en Italia centro meridional) ser cristianos ya no era una decisión del individuo, sino de la sociedad, más aún ahora que el bautismo se administraba casi siempre a los niños. En cuanto a los reinos bárbaros, en su interior regía la costumbre que la población seguía la decisión del jefe. Cuando, en la noche de Navidad del 498 o 499, el rey de los francos Clodoveo se hizo bautizar en Reims por el obispo de San Remigio, todo su pueblo lo siguió. (Esta es la razón por la que Francia ha tenido el título de "Hija primogénita de la Iglesia"). Así comenzó la práctica del bautismo en masa; mucho antes de la Reforma protestante estaba en marcha la norma: "Cuius regio eius et religio": la religión del rey es también la del reino.

En esta situación, el énfasis no se pone más en el momento y la forma en que uno llega a ser cristiano, es decir, sobre cómo llegar a la fe, sino sobre las exigencias morales de la misma fe, sobre el cambio de costumbres; en otras palabras, sobre la moral. La situación, sin embargo, fue menos grave de lo que pueda parecernos hoy, ya que, con todas las contradicciones que sabemos, sin embargo, la familia, la escuela, la cultura y poco a poco también la sociedad ayudaban, casi espontáneamente, a absorber la fe. Por no hablar de que, desde el comienzo de la nueva situación, nacieron formas de vida, como la vida monástica y luego las diversas órdenes religiosas, en las que el bautismo era vivido en toda su radicalidad y la vida cristiana era el resultado de una decisión personal, a menudo heroica.

Esta situación llamada "de cristiandad" ha cambiado radicalmente y no es este el caso para detenerse a ilustrar los tiempos y las formas del cambio. Sólo tenemos que saber que ya no es como en los siglos pasados en los que se formaron la mayoría de nuestras tradiciones y de nuestra propia mentalidad. El advenimiento de la modernidad, comenzada con el humanismo, acelerada por la Revolución Francesa y la Ilustración, la emancipación del Estado de la Iglesia, la exaltación de la libertad individual y la autodeterminación y para finalizar la secularización radical en la que ha derivado, han cambiado profundamente la situación de la fe en la sociedad.

De ahí la urgencia de una nueva evangelización, es decir, de una evangelización que se mueva a partir de bases diferentes a las tradicionales, y teniendo en cuenta la nueva situación. Se trata básicamente de crear las oportunidades para que los hombres de hoy puedan tomar, en el nuevo contexto, la decisión personal libre y madura que los cristianos adoptaban al inicio cuando recibían el bautismo y que les convertía en cristianos reales y no sólo nominales.

2. ¿Cómo responder a las nuevas exigencias?

Naturalmente no somos los primeros en plantearnos el problema. Para no remontarnos todavía más atrás, recordemos el establecimiento, en 1972, del "Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos" (RICA) que propone una especie de camino catecumenal para el bautismo de los adultos. En algunos países con religión mixta, donde muchas personas piden el bautismo siendo adultos, esta herramienta ha demostrado ser muy eficaz.

¿Pero qué hacer con la masa de cristianos ya bautizados que viven como cristianos sólo de nombre y no de hecho, completamente ajenos a la Iglesia y a la vida sacramental? La respuesta a este problema ha surgido más de Dios mismo que de la iniciativa humana. Y son los movimientos eclesiales, grupos laicales y comunidades parroquiales renovadas, aparecidas después del Concilio. La contribución conjunta de todas estas realidades, a pesar de la gran variedad de estilos y la composición numérica, es que ellas son el contexto y el instrumento que permite a muchas personas adultas tomar una decisión personal por Cristo, tomarse en serio su bautismo, convertirse en sujetos activos de la Iglesia.

San Juan Pablo II veía en estos movimientos y comunidades parroquiales vivas "los signos de una nueva primavera de la Iglesia". En la Novo millennio ineunte escribía:

"Tiene gran importancia para la comunión el deber de promover las diversas realidades de asociación, que tanto en sus modalidades más tradicionales como en las más nuevas de los movimientos eclesiales, siguen dando a la Iglesia una viveza que es don de Dios constituyendo una auténtica primavera del Espíritu 2".

De la misma forma se ha expresado, en varias ocasiones, Benedicto XVI. En la homilía de la Misa crismal del Jueves Santo de 2012, ha dicho:

"Mirando a la historia de la época post-conciliar, se puede reconocer la dinámica de la verdadera renovación, que frecuentemente ha adquirido formas inesperadas en momentos llenos de vida y que hace casi tangible la inagotable vivacidad de la Iglesia, la presencia y la acción eficaz del Espíritu Santo".

3. Porqué el evangelio llena de alegría el corazón y la vida del creyente.

Pero ahora volvamos a la carta del papa Francisco. Comienza con las palabras que han inspirado el título del documento: "La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús". Existe un vínculo entre el encuentro personal con Jesús y experimentar la alegría del Evangelio. La alegría del Evangelio, se experimenta sólo mediante el establecimiento de una relación íntima, de persona a persona, con Jesús de Nazaret.

Si no queremos que las palabras sean sólo palabras, tenemos que plantearnos a este punto una pregunta: ¿por qué el Evangelio sería una fuente de alegría? ¿La expresión es solamente un eslogan cómodo, o corresponde a la verdad? Más aún, ¿por qué el Evangelio se llama así: euangelion, o sea buena noticia, noticia bella, gozosa? La mejor manera para descubrirlo es partir desde el momento en el cual esta palabra aparece por primera vez en el Nuevo Testamento y precisamente en la boca de Jesús. Marcos al inicio de su Evangelio resume en pocas palabras el mensaje fundamental que Jesús iba predicando en las ciudades y pueblos en donde iba, después de su bautismo en el Jordán:

"Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo:El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1, 14-15).

A primera vista se diría que esta no es precisamente una noticia "gozosa", una noticia alegre; suena más bien como una llamada de atención severa, un llamamiento austero al cambio. En este sentido este viene propuesto al inicio de la Cuaresma, en el Evangelio del primer domingo, y se acompaña con el rito de las cenizas en la cabeza: "¡Convertíos y creed en el Evangelio!". Por eso es vital entender el verdadero sentido de este inicio del Evangelio.

Antes de Jesús, convertirse significaba siembre "volver atrás", (como indica el mismo término usado en hebreo, para indicar esta acción, o sea el término shub); significaba volver a la alianza violada, mediante una renovada observancia de la ley. Dice el Señor por boca del profeta Zacarías: "convertíos a mi […], volved de vuestro camino perverso" (Zc 1, 3-4; cfr. también Jr 8, 4- 5).Convertirse tiene por lo tanto un significado principalmente ascético, moral y penitencial que se actúa cambiando la conducta de la propia vida. La conversión es vista como condición para la salvación; el sentido es: convertíos y seréis salvados; convertíos y la salvación llegará a vosotros.

Este es el significado predominante que la palabra conversión tiene en los labios de Juan el Bautista (cfr. Lc 3, 4-6). Pero en la boca de Jesús este significado cambia: no porque Jesús se divertía cambiando el sentido de las palabras, sino porque con él cambió la realidad. El significado moral pasa a un segundo plano (al menos en el inicio de la predicación), respecto a un significado nuevo, hasta ahora desconocido. Convertirse no significa más volver hacia atrás; significa más bien hacer un salto hacia adelante y entrar mediante la fe en el Reino de Dios que vino en medio de los hombres. Convertirse es tomar la decisión llamada "decisión del momento" delante de la realización de las promesas de Dios.

"Convertíos y creed" no significan dos cosas distintas y sucesivas, sino la misma acción: convertíos, o sea, creed; ¡convertíos creyendo! Lo afirma también santo Tomás de Aquino:"Prima conversio fit per fidem", la primera conversión consiste en creer 3. Conversión y salvación se han intercambiado el lugar. No más: pecado – conversión – salvación (Convertíos y seréis salvados; convertíos y la salvación vendrá a vosotros"), sino más bien:pecado – salvación – conversión. ("Convertíos porque sois salvados; porque la salvación ha venido a vosotros"). Los hombres no han cambiado, no son ni mejores ni peores que antes, es Dios el que ha cambiado y, en la plenitud del tiempo, ha enviado a su Hijo para que recibiéramos la adopción como hijos (cfr. Ga 4, 4).

Muchas parábolas evangélicas no hacen que reiterar este gozoso anuncio inicial. Una es la del banquete. Un rey hizo un banquete para las bodas de su hijo; en la hora establecida envió a sus siervos a llamar a los enviados (cfr. Mt 22, 1 ss.). Estos no había pagado antes el precio como se hace en las comidas sociales; no, el banquete es gratuito. Se trata solamente de aceptar o rechazar la invitación.Otra es la parábola de la oveja perdida. Jesús la concluye con las palabras: "Así, les dijo que hay más alegría delante de los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte". (Lc 15,10). Pero, ¿en qué consiste la conversión de la oveja? Quizás en que ella haya regresado al rebaño por si misma? No, es el pastor que ha ido a buscarla y la ha llevado al rebaño cargada en su espalda.

San Pablo, en la carta a los romanos (3, 21 ss.), será el anunciador indómito de esta extraordinaria novedad evangélica, después que Jesús le hizo pasar esta experiencia dramática en su vida.Así recuerda el hecho que cambió el curso de su vida::

"Pero todo lo que hasta ahora consideraba una ganancia, [ser circunciso, judío, irreprensible por lo que se refiere a la observancia de la ley], lo tengo por pérdida, a causa de Cristo. Más aún, todo me parece una desventaja comparado con el inapreciable conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él he sacrificado todas las cosas, a las que considero como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a él, no con mi propia justicia –la que procede de la Ley– sino con aquella que nace de la fe en Cristo, la que viene de Dios y se funda en la fe" (Flp 3, 7-9).

Por esto el Evangelio se llama Evangelio y es fuente de alegría. Nos habla de un Dios que, por pura gracia, ha venido a nuestro encuentro en su Hijo Jesús. Un Dios que "amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna" (Jn 3, 16).

Muchos recuerdan del Evangelio casi solo la frase de Jesús: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga" (Mt 16, 24) y se convencen de que el Evangelio es sinónimo de sufrimiento y de negación de sí, y no de alegría. Pero profundicemos el discurso: "me siga" ¿dónde? ¿Al Calvario, a la muerte de cruz? No, en el Evangelio, esto constituye la penúltima etapa, nunca la última. Me siga, a través de la cruz, a la resurrección, a la vida, ¡a la alegría sin fin!

4. La fe y las obras y el Espíritu Santo

Pero ¿no reducimos así el Evangelio a una sola dimensión, la de la fe, descuidando las obras? ¿Y cómo conciliar la explicación apenas expuesta con otros pasajes del Nuevo Testamento donde la palabra conversión está dirigida a quien ha creído? A los apóstoles que le seguían desde hace tiempo Jesús les dijo un día: "Si no cambiáis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos" (Mt 18, 3); Juan, en el Apocalipsis, repite a cada una de las siete iglesias el imperativo "convertíos" (metanoeson), donde el sentido inequívoco de la palabra es: ¡vuelve al fervor primitivo, sé vigilante, cumple las obras de antes, deja de acunarte en la ilusión de estar bien con Dios, sal de tu tibieza! (cfr. Ap 2-3).

La cosa se explica con una sencilla analogía con lo que sucede con la vida física. El niño ni puede hacer nada para ser concebido en el sentido de la madre; necesita del amor de dos padres que le dan la vida; pero una vez que viene al mundo debe formar sus pulmones, respirar, mamar, o de lo contrario la vida recibida se apaga. En este sentido se entiende la frase de Santiago: "La fe sin las obras está muerta (St 2, 26), en el sentido de que sin las obras la fe "muere".

Este es también el sentido que la teología católico siempre ha dado a la definición paulina de la "la fe que obra por medio del amor" (Ga 5, 6). Uno no se salva por las buenas obras, pero no se salva sin las buenas obras: podemos resumir así lo que el concilio de Trento dice sobre este punto y que el diálogo ecuménico hace más y más ampliamente compartido entre los cristianos.

La exhortación apostólica del papa Francisco reflexiona esta síntesis entre fe y obra. Después de haber iniciado hablando de la alegría del Evangelio que llena el corazón, en el cuerpo de la cartarecuerda todos los grandes "no" que el Evangelio pronuncia contra el egoísmo, la injusticia, la idolatría del dinero, y todos los grandes "sí" que esto nos anima a decir al servicio del los otros, el compromiso social, a los pobres.

La exigencia de compromiso que el Evangelio implica, no atenúa la promesa de alegría con la que Jesús inaugura su ministerio y el Papa inicia su exhortación, es más, la refuerza. Esa gracia que Dios ha ofrecido a los hombres enviando a su Hijo al mundo, ahora, que Jesús ha muerto y resucitado y ha enviado al Espíritu Santo, no deja al creyente solo luchando con las exigencias de la ley de del deber; pero hace en él y con él, mediante la gracia lo que él puede. Le da "una inmensa alegría en medio de todas las tribulaciones" (2 Co 7, 4).

Es la certeza con la que el papa Francisco concluye su exhortación. El Espíritu Santo, recuerda,"viene en ayuda de nuestra debilidad" (Rm 8, 26) (EG, n. 280). Él es nuestro gran recurso. La alegría prometida por el Evangelio es fruto del Espíritu (Ga 5, 21), y no se mantiene si no gracias a un continuo contacto con él.

En un reciente encuentro con los líderes de las Fraternidades carismáticas, el papa Francisco usó el ejemplo de lo que sucede en la respiración humana 4. Tiene dos fases: está la inspiración con la que se recibe el aire y está la espiración con la que se expulsa el aire. Son, decía, un bonito símbolo de lo que debe suceder en el organismo espiritual. Nosotros inspiramos el oxígeno que es el Espíritu Santo mediante la oración, la meditación de la palabra de Dios, los sacramentos, la mortificación, el silencio; derramamos el Espíritu cuando vamos hacia los otros, en el anuncio de la fe y en las obras de la caridad.

El tiempo de cuaresma que acabamos de empezar, es, por excelencia, tiempo de inspiración. Hagamos, en este tiempo, respiraciones profundas; llenemos de Espíritu Santo los pulmones de nuestra alma y así, sin que nos demos cuenta, nuestro aliento olerá a Cristo. ¡Buena Cuaresma a todos!

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap.

1 Benedicto XVI, Discurso a la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Familia en 2011.

2 Novo millennio ineunte, 46.

3 Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, I-IIae, q. 113, a,4.

4 Discurso a los miembros de la "Catholic Fraternity of Charismatic Covenant Communities and Fellowships", Viernes, 31 de octubre de 2014.


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