lunes, 1 de septiembre de 2014

El hijo pródigo

El hijo perdido y el hijo fiel: El hijo pródigo.
LA MISERICORDIA DE DIOS

11 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos.12 El menor de ellos dijo al padre: `Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda.13 Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
14 «Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. 16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada. 17 Y entrando en sí mismo, dijo: `¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' 20 Y, levantándose, partió hacia su padre.
«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. 21 El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.' 22 Pero el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies. 23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, 24 porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta.
25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: `Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.' 28 Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. 29 Pero él replicó a su padre: `Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!'
31 «Pero él le dijo: `Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.'»


Parábola del hijo pródigo



Murillo, El retorno del hijo pródigo, Washington D.C., National Gallery of Art.
La parábola del hijo pródigo es el término popular que describe a una de las parábolas de Jesús de Nazaret recogida en el Nuevo Testamento, específicamente en el evangelio según San Lucas, capítulo 15, versículos del 11 al 32.

Sentido de la Parábola[editar]

Esta parábola, como muchas otras de Jesús (Véase: Parábola del fariseo y el publicano) se enmarca como respuesta a una crítica de los fariseos y los escribas, expertos judíos en la Ley mosaica, que estos le propinaban por andar y compartir en presencia de pecadores. La parábola fundamentalmente recalca lamisericordia de Dios hacia los pecadores arrepentidos y su alegría ante la conversión de los descarriados; esto ha llevado a muchos teólogos y expertos bíblicos a pensar que el nombre de la parábola debería ser “el padre misericordioso”, en lugar de “el hijo pródigo”. En efecto el enfoque de la parábola no es el hijo joven, rebelde y luego arrepentido, sino el padre que espera y corre para dar la bienvenida al hogar a su hijo. El mensaje teológico que brinda esta parábola constituye la cimentación de la prédica de Cristo, siempre guiada a la conversión de los pecadores, al perdón de los pecados y al rechazo a los formalismos que apartan al creyente de la verdadera fe y misericordia.

Personajes de la Parábola[editar]

Hijo pródigo[editar]

Es sobre quien gira la historia aparente, pues es quien hila las tres escenas de esta, el pecado, el arrepentimiento y el perdón. Representa a la humanidad pecadora y descarriada que se ha olvidado de Dios. Su entrada comienza informándonos que es el menor de dos hermanos y que le pide al padre su parte de la herencia. Teológicamente podría interpretarse a dicha herencia como los dones y gracias que Dios pone en cada uno de nosotros, por lo que la escena rememora el Jardín de Edén en el momento de la caída en el pecado; el hijo exige su libertad para usarla fuera de la voluntad de su padre. Posteriormente se señala que malgasta esa herencia viviendo como un libertino, o sea su pecado no está tanto en la reclamación de su libertad como en la utilización descarriada de la misma que lo lleva al fracaso. Otro factor a tener en cuenta es que, para la comunidad Judía de ese tiempo, el cerdo era un animal abominable tal como se describe en la ley de Moisés (Lv 11.7), ni aún se podía criar, esto enseña que el pecado y la vida de libertinaje lleva al hijo pródigo, en un acto desesperado, a cometer un acto abominable y como consecuencia, empeora más su situación.
Esta parábola describe posteriormente la escena del arrepentimiento. Tras la vida de derroche y libertinaje, el hijo cae en la miseria y reflexiona acerca de su provecho personal y cae en cuenta que le traerá mayor bienestar regresar donde el padre que seguir por su cuenta. Aquí hay varios aspectos muy interesantes desde una perspectiva teológica, en primer lugar refleja que las desgracias que provoca el pecado no son castigos divinos sino resultado de las malas acciones que siempre acaban mal, por otro lado refleja una actitud interesada en la conversión, es decir se arrepiente racionalmente y no sentimentalmente, va buscando un provecho personal y no la santidad en sí, de ahí que prepare una disculpa para el padre en la que le pida que lo acepte como trabajador. Parte de regreso a casa de su padre y encuentra en este un perdón incondicional. Se puede decir que su verdadera conversión, el arrepentimiento real, ocurre en este momento pues ve en la actitud del padre desinterés y amor, principales características de una verdadera conversión. Esta conversión ocurre al acudir a Dios y al arrepentirnos de las malas acciones de nuestra vida.

Padre misericordioso[editar]

Regreso del hijo pródigo (Leonello Spada, museo del Louvre)
Este es verdaderamente el personaje central de la parábola. Representa a Dios Padre y fundamentalmente su atributo de misericordia. Desde el comienzo de la parábola se nos lanza una enseñanza, el padre tenía dos hijos. Aquí los dos hijos representan a la humanidad entera, uno a los pecadores que se alejan de la voluntad del Padre y el otro a los que se someten a esta, pero ambos son merecedores de la herencia paterna. El padre respeta y acepta la determinación que su hijo toma por su libre albedrío, le reparte su herencia y lo deja marcharse. Esta imagen nos presenta a un Dios que no es ni dictador, ni prepotente, que nos muestra el camino, nos da su heredad pero nos deja libres para que escojamos nuestro destino.
La otra aparición del padre es la manifestación de su plena misericordia. Al ver a su hijo que regresa sale a buscarlo corriendo y antes de que diga palabra alguna lo abraza y lo besa. En esta imagen se explica como Dios, incluso sabiendo que la conversión no es completa y que puede haber un trasfondo, sale en busca de aquel que lo necesita y lo llama, aceptándolo sin reprocharle su descarrío ni su indiferencia anterior. Por otra parte en su diálogo con su primogénito se transluce cómo Dios no descuida a aquellos que lo han seguido justamente y cómo ante el pecado de los justos su reclamo es tierno pero firme.

Primogénito[editar]

El primogénito es el personaje que menos participa en la parábola. Representa a los justos y fieles hijos de Dios, que se someten a la voluntad del Padre. El verdadero sentido de este personaje es mostrarnos como los fieles de Dios también caen en el pecado, en este caso la soberbia, y representa muy bien a los fariseos y escribas a los que Jesús le hablaba. Al reprocharle al padre lo que le hace a su hermano en comparación con lo que ha hecho por él se muestra que también en su fe su obediencia existía un móvil interesado.

Enseñanza fundamental[editar]

Esta parábola transmite una enseñanza tanto para los fariseos y escribas como para los pecadores y publicanos. Hoy en día puede decirse que sirve de enseñanza para los fieles cristianos y para el resto de las personas. A los primeros les muestra su debilidad ante la tentación. Indica que el pecado de soberbia puede alojarse fácilmente en ellos por profesar una fe, al mismo tiempo transluce que la fe cristiana no consiste solamente en participar en ritos y liturgias sino en practicar la misericordia y no juzgar a los demás. En relación a los segundos consiste en una invitación a la conversión. Así se les muestra las terribles consecuencias delpecado y de las malas acciones, la importancia de un verdadero arrepentimiento y la misericordia de Dios que todo lo perdona.

Punto de Vista Judío Nazareno[editar]

Dentro del judaísmo nazareno esta parábola o midrash cobra un cariz totalmente diferente al tradicional. La parábola ha sido vista como el retorno de la Casa de Efraím, las Diez Tribus perdidas de Israel, y su final unión a la Casa de Judá. Inclusive ha sido preservado con un nombre distinto: El Midrash del “Amor del Padre”, puesto que el personaje central de la narrativa no es el hijo necio sino el padre amoroso (Lc. 15:11 - 32). El análisis textual de este bellísimo Midrash, de acuerdo a la teología judía nazarena es trascendental para entender el futuro retorno de la Casa de Efraím:
Pasukim o versos 11 - 12:
11 Dijo: «Un hombre tenía dos hijos.12 El menor de ellos dijo al padre: `Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.' Y él les repartió la hacienda.
La historia inicia diciendo que un hombre tenía dos hijos. En los profetas estos dos hermanos son descritos como hijas o hermanas (Jer. 3). El mayor quien representa a la Casa de Judá, y el menor quien toma la imagen de la casa de Efraím. Este último pidió a su padre la parte de la herencia que le correspondía. De acuerdo al Talmud había dos formas de transmitir los bienes: Por testamento tras el deceso del padre, y por donación en vida. En el segundo caso, el hijo recibe la herencia pero no los intereses o su usufructo. En caso de venta, el comprador no podía tomar posesión del inmueble hasta que el padre había fallecido. Lo sorprendente de esta narrativa; y sin duda causó desasosiego en los que escucharon este Midrash de labios de Yahushúa ben David fue que el hijo menor se atreviera a pedir el control completo de la herencia, dejando a su padre desprotegido (Os. 11:1 - 3). El hijo mayor también recibió sus bienes en donación, la doble porción del primogénito, pero su ambición no le llevó a los extremos del hijo menor (Os. 6:4).
Pasuk o verso 13:
13 Pocos días después, el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano, donde malgastó su hacienda viviendo como un libertino.
El hijo menor vendió todo y con el dinero emigró a una provincia lejana del Imperio Romano donde vivió perdidamente. En otras palabras se asimiló en la población gentil (Os. 7:8 - 11).
Pasukim 14 y 15:
14 «Cuando se lo había gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país y comenzó a pasar necesidad. 15 Entonces fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos.
Tras haber agotado sus recursos, sin amigos ni consuelo decidió tomar un trabajo que acarreaba maldición, cuidando una piara de cerdos (Os. 5:11; 13:15).
Pasuk 16:
16 Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada.
Su hambre era tan acuciante que hubiera querido comer el pienso de los animales, pero nadie se lo daba (Os. 9:3). En breves palabras Yahushúa Rabenu reflejó la dura realidad de la asimilación y el exilio, donde el judío se veía (y se ve en la actualidad) forzado a comprometer sus principios religiosos para sobrevivir. El hecho que el hijo menor cuidara animales impuros (Lv. 11:7), y no pudiera guardar el Shabat o alguna otra de las solemnidades lo abismó en la apostasía (Éx. 20: 8 - 11; Lv. 23).
Pasuk 17:
 17 Y entrando en sí mismo, dijo: `¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! 
Entonces se “volvió hacia sí”, כְּשֶׁעָשָׂה חֶשְׁבּוֹן נֶפֶשׁ esta es una expresión hebrea que significa “hacer penitencia”. Arrepentirse en polvo y ceniza (Os. 14:1 - 2, 8).
Pasukim 18 y 19:
18 Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. 19 Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.' 20 Y, levantándose, partió hacia su padre.
Y se puso en marcha mientras elaboraba su petición de perdón. No tenía esperanzas de ser recibido como hijo, dado que ya no tenía ningún derecho para un techo, vestido o comida, solamente anhelaba ser recibido como jornalero y ganarse su sustento (Os. 12:14).
Pasuk 20:
20 Y, levantándose, partió hacia su padre.«Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente.
Cuando su padre lo avistó a lo lejos no esperó a recibirlo, corrió hacia él y lo besó largamente como señal de perdón (compárese con 2º S. 14:33). Para el mesoriental de edad madura de aquellos lejanos días correr aun cuando había prisa era considerado un acto desacostumbrado y poco digno. Que el padre del relato no se hubiera molestado en guardar las apariencias indicó a los oyentes del Midrash cuánto amaba a su hijo perdido (Jer. 31:200.
Pasuk 21: 
21 El hijo le dijo: `Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.' 
Rápidamente, el hijo dio inicio su petición de perdón pero jamás llegó decir “hazme como uno de tus jornaleros” porque su padre ya había dado tres órdenes a sus siervos semejantes a las que dio el faraón para elevar a Yoséf ha Tzadik a la dignidad de virrey (Gn. 41:42). “Poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”.
Pasuk 22:
22 Pero el padre dijo a sus siervos: `Daos prisa; traed el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en la mano y unas sandalias en los pies.
“Sacad el mejor vestido, y vestidle”. Un vestido de fiesta confeccionado con una tela preciosa, elevando a su vástago al nivel de un invitado de honor (Is. 61:10). En el antiguo oriente no eran conocidas las condecoraciones o medallas, si se deseaba honrar a alguien se le daba una ropa lujosa (compárese Gn. 37:3; Rev. 19:8). “Y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies”. Un anillo y calzado. El anillo era en realidad un sello con el nombre familiar que se empleaba para firmar documentos legales (compárese con Hag. 2:23), mientras que el calzado era para indicar que ya no era más un esclavo o un sirviente.
Pasuk 23:
23 Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta,
“Y traed el becerro engordado y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”. Por lo general las familias judías comían carne en los días de fiesta como Shabat o Sukot si lo permitía el presupuesto familiar; pero si su situación era económicamente estrecha se optaba con cebar algún cordero, cabra o carnero para ocasiones especiales. En este caso se sacrificó el becerro cebado de la familia para hacer un banquete de honor y una fiesta con música, palmadas, gritos de júbilo y danzas de varones (Jer. 31:4; Sal. 149:3).
Pasuk 24:
24 porque este hijo mío había muerto y ha vuelto a la vida; se había perdido y ha sido hallado.' Y comenzaron la fiesta.
 El padre introdujo en su casa al hijo perdido y explicó su alegría a los miembros de la familia e invitados en los siguientes términos: “Porque mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado”. Hay dos imágenes muy importantes en este pasaje: La resurrección de los muertos en las palabras “muerto era, y ha revivido” y la reunión de los exiliados de los cuatro puntos de la tierra en la expresión “perdido, y es hallado” (Ez. 37:1 - 14; Jer. 31:3 - 14; 33:14; 3:18). El paralelismo con las profecías de las dos casas es notable.
Pasukim 25 - 32:
25 «Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; 26 y, llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: `Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano.' 28 Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba. 29 Pero él replicó a su padre: `Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; 30 y ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu hacienda con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!'
31 «Pero él le dijo: `Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; 32 pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo había muerto y ha vuelto a la vida, se había perdido y ha sido hallado.'»

Cuando llegó del campo el hijo mayor, el cual representa a la Casa de Judá, rehusó a unirse a la fiesta y dar la bienvenida a su hermano menor. Ante las circunstancias, el padre tuvo que salir fuera a hablarle amistosamente. Sin embargo, el hijo mayor cegado por los celos llegó al extremo de reprochar a su padre y censurar a su hermano, a quien niega todo parentesco aplicándole públicamente la palabra “este” en tono despectivo y “tu hijo” en lugar de “mi hermano” (Ro. 11:11). Con estas palabras casi lapidarias el Mesías revela una dolorosa situación para los tiempos de la restauración: El duro rechazo de la Casa de Judá hacia sus hermanos de la Casa de Efraím que vuelven de las naciones sin medios ni formas de comprobar su judaidad. Rechazados por los gentiles por juzgarlos demasiado judíos, y despreciados por los hebreos por considerarlos demasiado gentiles. Sombras desconocidas que serán leyenda. Pese a ello, la Casa de Efraím vuelve llevando dentro de su ser un alma judía que ama al Todopoderoso, a la nación de Israel, a la Ley de Moshé y a su Mesías.”1
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     Francisco Martinez (2012). La Salvación viene de Los Judíos. Palibrio. pp. 186 – 189. ISBN 978-1-4633-1696-9.

En las artes[editar]

Artes plásticas[editar]

De las parábolas de los Evangelios esta es una de las cuatro más representadas en el arte medieval, junto con las delas diez virgenes, la del rico y Lázaro y la del Buen Samaritano. En el Renacimiento son representadas diversas escenas de la parábola –la exigencia de la partición de la herencia, trabajando con los cerdos, y el regreso-, el Hijo Pródigo se convirtió en el tema clásico. Albrecht Dürer hizo un grabado a buril del Hijo Pródigo en medio de los cerdos (1496), un tema popular en el Renacimiento flamenco y holandés, y Rembrandt bosquejó la parábola varias veces, en pinturas y grabados; El retorno del hijo pródigo (1662, Museo del HermitageSan Petersburgo) es uno de sus trabajos más sobresalientes.

Artes escénicas[editar]

En el siglo XV y XVI el tema tratado hasta la saciedad en el teatro isabelino como alegoría de la moral inglesa.
Las adaptaciones al ballet incluyen en 1929 la coreografía de George Balanchine sobre la música de Sergéi Prokófiev y libreto de Borís Kojno; y un oratorio de Arthur Sullivan.
En el cine muchas de las adaptaciones sumaron escenas al material bíblico para la representación de la historia; por ejemplo, la película El Pródigo de 1955 hizo aportes considerables, como añadir a una tentadora sacerdotisa de Astartéen la historia.

Literatura[editar]

Quizá el tributo literario más profundo para esta parábola es el libro “El retorno del Hijo Pródigo, un regreso a casa” del teólogo holandés Henri Nouwen escrito en 1992, en cual se describe su viaje espiritual, está inspirado en la pintura de Rembrandt “Retorno del Hijo Pródigo”.

Texto bíblico[editar]

El texto de la parábola, según aparece en la Biblia cristiana, en el Evangelio de San Lucas Capítulo XV, versículos 1 al 3 y 11 al 32 es el siguiente:
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Éste acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde." Y él les repartió la herencia. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su herencia viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." El se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu herencia con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a la vida; estaba perdido, y ha sido hallado."
Lucas, 15, 1-3.11-32.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]



Se puede añadir que perdidos los dones que habíamos recibido por nuestra separación de Dios, el lugar que antes era ocupado por nuestro Padre Celestial, ahora lo quieren ocupar otras fuerzas espirituales malignas y esos dones fruto del Espíritu se convierten en depresión, ansiedad, desesperanza, angustia, miedos, enfermedades neurológica, mentales, físicas, etc. que pueden dar paso a la posesión diabólica llenándose nuestra casa de cerdos (demonios inmundos).
Para salir de esta situación es necesario volverse hacia el Sumo Creador e ir derechos hacia Dios y El que sale todos los días, cuando nos divise a lo lejos, saldrá a nuestro encuentro por medio de Jesucristo (Nadie viene a mi si mi Padre no le atrae) para darnos su abrazo, sus besos y festejar en el cielo nuestro regreso a la casa del Padre.

El Espíritu del Señor sobre mí.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 16-30
 
Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: 
El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. El me envió a llevar la Buena Noticia los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor. 
Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en él. Entonces comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.» 
Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?» 
Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: "Médico, cúrate a ti mismo." Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm.» 
Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.» 
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino.
 
Palabra del Señor.

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domingo, 31 de agosto de 2014

“¿Estos no son hombres?” Silencio oficial del Vaticano ante el genocidio de Gaza » Redes Cristianas

"¿Estos no son hombres?" Silencio oficial del Vaticano ante el genocidio de Gaza » Redes Cristianas

"¿Estos no son hombres?" Silencio oficial del Vaticano ante el genocidio de Gaza

"No es una guerra, es un genocidio", decíamos en el anterior editorial sobre Gaza. Es un genocidio, volvemos a repetir ahora después de  un mes de violencia y destrucción. El ensañamiento de Israel contra Gaza poco tiene que  envidiar al exterminio que hicieron sus antepasados en las bíblicas ciudades  de  Jericó y de Ay. La violencia practicada contra Gaza ha dejado  cerca de 2000 personas muertas, la mayoría de población civil  de la que una tercera parte son niños y niñas, y más de 9.000 personas heridas, muchas de gravedad, medio millón de desplazados y unas 5.000 viviendas arrasadas. Israel, entre tanto,  ha perdido 64 militares y 3 civiles. 

La masificación en los refugios, gestionados por la ONU, y el estrangulamiento de los servicios básicos están complicando las tareas destinadas a cubrir las imperiosas necesidades de los humanos.  Un millón y medio de personas no tiene acceso al agua y la falta de electricidad está afectando a los servicios de distribución de agua, saneamiento y salud. A juicio de June Kunugi, representante de UNICEF en  Palestina, "elcosto humano y material —de esta que Israel llama Operación Margen Protector—  no se puede describir con palabras".

Como seres humanos nos humilla e indigna el cinismo de las grandes potencias  que, por intereses geoestratégicos,  están directa o veladamente amparando este genocidio de Israel contra la  población indefensa   recluida  en la franja de Gaza. Venderle armas y estar pidiendo al mismo tiempo ayuda humanitaria es éticamente inaceptable; entregar anualmente 3.000 millones de dólares, como hace EE.UU. con el silencio culpable de la UE, para recompensar el trabajo sucio que Israel está haciendo en la zona, es vergonzante. No se puede encubrir tanta desvergüenza bajo el político recurso del "derecho a defenderse de un país agredido". Este no es el caso. Tampoco lo son las otras agresiones que el imperio ha llevado o está llevando a cabo en  Irak, Siria, Ucrania y tantos otros lugares del planeta.

Desde Redes Cristianas, además del apoyar a las víctimas y condenar sin paliativos el genocidio, además de exigir a nuestros gobiernos el cese del envío de armas, ruptura de relaciones culturales, comerciales y diplomáticas y boicot a los productos de Israel mientras dure el conflicto —y mantenga la ocupación del 78% de las tierras palestinas, los asentamientos y el muro—,  nos cuestionamos el clamoroso silencio de Roma, y más aún de la Conferencia Episcopal Española  ante una catástrofe de tal magnitud. ¡Como si todo se hubiera hecho ya con la visita a los lugares en conflicto y el poético rezo de sus líderes en los jardines del Vaticano! Ante una situación similar en 1511 y ante la presencia del entonces encomendero fray Bartolomé de las Casas, fray Antonio de Montesinos pronunció un sermón memorable que cambió la historia de la conquista: "¿Con qué derecho y justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre a estos indios? ¿Estos no son hombres?".  Por el dolor que nos causa este silencio en un mundo falto de un referente moral que creíamos estaba emergiendo desde el Vaticano, traemos hoy el recuerdo de Montesinos mirando a Gaza: ¿No están exigiendo estas víctimas de Gaza algún gesto profético y urgente desde el Vaticano? ¿Seguirán guardando silencio los obispos españoles, tan locuaces a otros propósitos, ante este infanticidio y este crimen contra la humanidad?



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Tomar la Cruz para seguir a Jesucristo.

TOMAR LA CRUZ PARA SEGUIR A CRISTO

 Fray Rufino fue uno de los primeros seguidores de San Francisco, también oriundo de la ciudad de Asís. Venía de una familia noble, era primo de Santa Clara. Era tímido e introvertido, y le batallaba parar ir por limosnas y para predicar. La inconformidad que fue engendrando por eso, dio pie a que el demonio le pusiera una tentación. Disfrazado de ángel de luz, le dijo que Francisco estaba condenado y todos los que tuvieran trato con él. Por lo tanto, Fr Rufino se alejó de la fraternidad, y se fue a vivir como ermitaño al monte. Pero Francisco se preocupó por él y fue a buscarlo. Y aunque el fraile engañado trató de eludirlo, finalmente  Francisco logró hablar con él. Cuando le dijo lo que estaba pasando, Francisco le dijo que era una tentación del demonio, y que para probarlo, la próxima vez que le hablara le dijera un insulto, cosa que el demonio por ser tan soberbio no soporta.  Y en efecto así pasó, cuando el demonio volvió y quiso regañar a Fr Rufino por hablar con Francisco, le dijo un insulto que hizo que el demonio se alejara haciendo mucho barullo. Fr Rufino volvió rápidamente con los frailes, y aprendió a no caer en esas tentaciones del maligno.

 San Francisco nos advierte en uno de sus escritos: "Y guardémonos mucho de la malicia y astucia de Satanás, que quiere que el hombre no tenga su mente y su corazón vueltos a Dios. Y, acechando en torno, desea apoderarse del corazón del hombre, con pretexto de alguna merced o favor, y ahogar la palabra y los preceptos del Señor borrándolos de la memoria, y quiere cegar, por medio de negocios y cuidados de la vida diaria, el corazón del hombre, y habitar en él."

 La semana pasada veíamos en el Evangelio como Pedro recibía las llaves del reino de los cielos, y muchas promesas divinas. En esta lo vemos ser llamado "satanás" por el mismo Jesús, ya que se deja llevar por los criterios humanos contrarios a los proyectos divinos. Y es que el demonio es tan sutil en su manera de tentar al hombre para alejarlo de los caminos de Dios.

 Los caminos de Dios son cuesta arriba, y son exigentes. Cuesta seguir a Jesús como él nos lo pide: " El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y que me siga" Y cuesta, precisamente porque vale.  ¿De que nos serviría ganar el mundo entero, si cuando llegue la muerte a nuestra vida vamos a quedar vacíos de toda obra buena, con las que se puede obtener la vida eterna?  Ante ese juicio eterno que nos aguarda, ya no hay negociación posible… no podemos ya dar nada a cambio de nuestra vida. 

 Qué bueno que como Jeremías nos dejáramos seducir por el infinito amor de Dios, y que como nos pide San Pablo, nos ofreciéramos como una hostia viva y agradable a Dios, distinguiendo claramente lo que es la voluntad de Dios.

 Que cuando venga el hijo del hombre, rodeado de la gloria de su Padre y en compañía de sus ángeles, podamos recibir como premio a nuestras obras la vida eterna. 

 

Vale la pena tomar la cruz, y seguir a Jesucristo.


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domingo, 17 de agosto de 2014

Los dos horizontes - Webislam

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Los dos horizontes

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La vida póstuma del Sheij Al Akbar. Ibn Arabi en las visiones de sus discipulos.

17/08/2014 - Autor: Claude Addas - Fuente: ibnarabisociety.es

Ibn Arabi
Ibn Arabi

"Vi  un ángel venir hacia mí con un trozo de luz blanca; era semejante a un trozo de la luz del sol. ¿Qué es eso?, pregunté. Se me respondió: Es la sura as-Su'ara. (...) Sentí como un pelo que subía de mi pecho a la gargannta y luego a mi boca. Era un animal con cabeza, lengua, ojos  y labios. A continuación se extendió hasta que su cabeza alcanzó los dos horizontes, el de Oriente y el de Occidente.  Tras lo cual se contrajo y volvió  a  mi pecho. Supe entonces que mi palabra alcanzaría el Oriente y el Occidente... .

Cuando se piensa en las gigantescas dimensiones de su obra, en la riqueza y variedad de los temas que abarca, la imponente posteridad intelectual de Ibn 'Arabi, que esa extraña visión le había dejado presentir y de la que efectivamente gozó, no tiene en sí nada de sorprendente. Que sus escritos suscitasen innumerables glosas, interminables polémicas, era previsible; que algunos aspectos de su doctrina seduzcan generaciones de espirituales musulmanes es  también totalmente natural.

Lo que, en cambio, es mucho más desconcertante es la rapidez con que se difundió su enseñanza, que, por su naturalez y su forma, no era a priori accesible nada más que a una minoría intelectual, al mismo tiempo que la extrema diversidad de los paises y poblaciones a las que ha llegado; del Magreb a China, de  Africa a Asia, la huella de la doctrina akbarí sobre el sufismo, una veces discreta, otras evidente, a veces abiertamente exhibida, con frecuencia prudentemennte disimulada, consciente o involuntaria, es omnipresente.

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sábado, 16 de agosto de 2014

El día mas importante de mi vida.

Hoy 16 de Agosto es un día muy importante para mi, el de mi aniversario como cristiano. El de mi conversión, hoy se cumplen 21 años que se hiciera realidad en mi vida estas palabras de Jesucristo:
El Padre y el Hijo.

25 En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.26 Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. 27 Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. (Mat.11,25-27)
 Gracias Jesucristo que me revelaste al Padre y me hiciste partícipe de la Santísima Trinidad en una experiencia de Unidad en el Amor con El Padre, con El Hijo, con El Espíritu Santo y con tu Iglesia.

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lunes, 11 de agosto de 2014

si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,1-5.10.12-14:

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y 
Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,1-5.10.12-14:

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Quién es el más importante en el reino de los cielos?»
Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo: «Os aseguro que, si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí. Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre celestial. ¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»


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