lunes, 10 de noviembre de 2014

Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor

2:1 Quiero que sepáis cuán dura lucha estoy sosteniendo por vosotros y por los de Laodicea, y por todos los que no me han visto personalmente,
2:2 para que sus corazones reciban ánimo y, unidos íntimamente en el amor, alcancen en toda su riqueza la plena inteligencia y perfecto conocimiento del misterio de Dios,
2:3 en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia.
2:4 Os digo esto para que nadie os seduzca con argumentos capciosos.
2:5 Pues, si bien estoy corporalmente ausente, en espíritu me hallo con vosotros, alegrándome de ver vuestra armonía y la firmeza de vuestra fe en Cristo.
2:6 Vivid, pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como le habéis recibido;
2:7 arraigados y edificados en él; apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en agradecimiento.
2:8 Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo.
2:9 Porque en él reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente,
2:10 y vosotros alcanzáis la plenitud en él, que es la cabeza de todo principado y de toda potestad*;
2:11 en él también fuisteis circuncidados no con circuncisión quirúrgica, sino mediante el despojo del cuerpo carnal*, por la circuncisión en Cristo*
2:12 Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la fuerza de Dios, que lo resucitó de entre los muertos.
2:13 Y a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y en vuestra carne incircuncisa, os vivificó juntamente con él y nos perdonó todos nuestros delitos.
2:14 Canceló la nota de cargo que había contra nosotros, la de las prescripciones con sus cláusulas desfavorables, y la quitó de en medio clavándola en la cruz
2:15 Y, una vez despojados los principados y las postestades, los exhibió públicamente, en su cortejo triunfal.
2:16 Por tanto, que nadie os critique por cuestiones de comida o bebida, o a propósito de fiestas, de novilunios o sábados.
2:17 Todo esto es sombra de lo venidero; pero la realidad es el cuerpo de Cristo.
2:18 Que nadie os arrebate el premio por ruines prácticas y el culto de los ángeles, obsesionado por lo que vio, vanamente hinchado por su mente carnal,
2:19 en lugar de mantenerse unido a la Cabeza, de la cual todo el cuerpo, por medio de junturas y ligamentos, recibe nutrición y cohesión, para realizar su crecimiento en Dios.
2:20 Una vez que habéis muerto con Cristo a los elementos del mundo, ¿por qué sujetaros, como si aún estuvierais en el mundo, a preceptos como
2:21 «no toques», «no pruebes», «no acaricies»,
2:22 cosas todas destinadas a perecer con el uso, y conforme a preceptos y doctrinas puramente humanos?
2:23 Tales cosas tienen una apariencia de sabiduría por su piedad afectada, sus mortificaciones y su rigor con el cuerpo; pero sin valor alguno contra la insolencia de la carne.


stagduran
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